Estimados lectores.

Con la entrada de la semana pasada, relativa a la duración de la batalla de Kursk, terminaba la serie propiamente dicha, sin embargo no hemos querido cerrarla sin un pequeño epílogo.

 Este «Elefante» lo he cazado yo solito.

A lo largo de estas semanas hemos venido hablando de cuestiones tan dispares como la visión conjunta de la campaña, que hacer con las reclamaciones de victoria, las consecuencias de una preparación intensiva, la información disponible, la necesidad de ejecutar la batalla, las bajas sufridas por unos u otros, la visión exagerada de la batalla de Prokhorovka y los cambios que ha sufrido la historiografía sobre la batalla de Kursk, y tal vez sea pertinente volver ahora sobre aquel primer punto.

 Hay que ver lo que cansa esto de las batallitas.

Lo cierto es que la batalla de Kursk no es la única de la segunda guerra mundial cuya historiografía ha cambiado, sino que muchas otras están siendo revisadas por los historiadores. El “revisionismo” ha sido una mala palabra en lo que a la segunda guerra mundial se refiere, sin embargo si distinguimos dos modalidades del mismo, no hay porqué ponerse nervioso: una cosa es tratar de justificar lo injustificable, negando las evidencias y retorciendo la realidad con el fin de demostrar conclusiones previamente establecidas; y otra muy distinta es, desde la curiosidad y el interés, volver a investigar lo que ya había sido investigado, pero más exhaustivamente: acudiendo de nuevo a los documentos originales de época disponibles desde el final de la guerra, aprovechando los documento desclasificados en los últimos tiempos y filtrando con más cuidado los recuerdos, siempre frágiles y subjetivos, de los participantes; para llegar a conclusiones a veces idénticas a las que ya se habían obtenido entonces, o a veces distintas. Entendemos que si la primera de estas dos versiones sigue siendo inaceptable, la segunda está deparándonos “descubrimientos” (en realidad siempre estuvieron allí) interesantísimos.

¡Ivan! ¿Has visto eso?

Por lo demás y visto el interés suscitado por esta serie sobre Kursk, al menos en lo que a lecturas se refiere, esperamos poder abrir, después del inevitable frenazo veraniego, nuevas series de “misterios” (dicho un tanto rimbombantemente) que puedan resultar de interés, para lo cual estamos abiertos a todo tipo de sugerencias.

 Este es el origen de las ferias de militaria.

Viene de  MISTERIOS DE KURSK (VIII) – ¿Cual fue la “verdadera” batalla de Kursk?

Si te gustó, quizás te interese Kursk – La columna fantasma del mayor Bäke

  1. Carlos Lopez says:

    Muy interesante Javier.
    Aprovechando la investigación y el material recopilado, seguro que muchos estaríamos encantados si te embarcaras en un proyecto tipo Makin o Tarawa.
    Es sólo una idea 😉

  2. Javier Veramendi B says:

    Hombre Carlos. Me alegro de que me hagas esa sugerencia… jeje.

    Lo cierto es que donde más cómodo me siento es con los regimientos, y Kursk a ese nivel… puedo recomendaros el magnífico libro de David Glantz y Jonathan House. Un mamotreto considerable con un nivel de detalle muy bueno. Eso si, solo para tipos duros.

    Un saludo.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.