Seguimos analizando las operaciones de desiminado y la penetración en las trincheras alemanas con destacamentos de fusileros.

En la quinta noche un destacamento de reconocimiento ruso de 55 hombres equipados con armas automáticas y granadas de mano se adelantó a las posiciones avanzadas. Su misión era irrumpir en las posiciones alemanas, demoler sus fortificaciones y regresar con algunos prisioneros.

El oficial al mando y tres hombres hablaban algo de alemán y habían practicado algunas frases simples hasta pronunciarlas sin acento. El plan original preveía el apoyo inmediato de una compañía de fusileros reforzada que debía ensanchar la brecha y explotar la situación.

Dirigidos por una escuadra de ingenieros y de los observadores de la madrugada anterior, el destacamento llegó a la alambrada y rápidamente cortaron los alambres para pasar al otro lado. El jefe al mando del destacamento envió a un pequeño grupo de avanzadilla a las 1:45 y esperaron a que se hubiese completado el relevo del centinela alemán en el puesto avanzado más cercano.

Después de que el centinela fuese reducido, amordazado y atado, un grupo de 12 hombres fue enviado a la izquierda a bloquear el acceso a la posición desde ese lado. El grueso del destacamento avanzó lentamente por la trinchera hacia el lado contrario. Habían avanzado unos 60 metros cuando se tropezaron con una patrulla alemana que venía hacia ellos.

Los rusos fueron conminados a detenerse a unos cinco pasos de la patrulla y dar la contraseña. En su buen alemán practicado, el oficial ruso dijo, «¡Cállate, no hagas ruido!». El jefe de la patrulla alemana replicó entonces, «¡Contraseña o disparamos!». El ruso contestó a esto, «¡No hagas tanto ruido!». Cuando los dos oficiales se hubieron acercado a un par de metros uno de los alemanes abrió fuego súbitamente y abatió al oficial ruso.

Un segundo alemán fue incapaz de disparar de fusil debido a la estrechez de la trinchera. Mientras los soldados rusos se abalanzaban sobre el primer alemán, el segundo salió corriendo disparando al aire y pidiendo auxilio. Pronto llegó otro centinela alemán en su ayuda, revolviéndose el primero y abriendo fuego ambos sobre los rusos.

Tras dejar una fuerza de bloqueo a unos 40 metros más atrás del lugar donde habían establecido contacto con la patrulla alemana, los rusos se salieron de la trinchera y corrieron en busca del ramal de comunicación a unos 60 metros de distancia y a su izquierda. Allí se encontraron con un jefe de sección alemán y tres de sus hombres.

Cuando los rusos iniciaron el asalto fueron bienvenidos con fuego de ametralladora y granadas de mano. Entre tanto, el comandante de la compañía alemana responsable de la defensa de ese sector ya había alertado a sus hombres y preparó un contraataque que fue efectuado desde tres direcciones. En 2 horas el destacamento ruso había sido completamente aniquilado.

Esta acción muestra la cantidad de tiempo y esfuerzo que debían emplear los soviéticos en la preparación de una mera patrulla en fuerza. Durante cuatro días y cuatro noches un destacamento de ingenieros permaneció en las proximidades de las posiciones alemanas, despejando un pasillo a través de un campo minado durante las horas de oscuridad.

Los soviéticos demostraron una gran capacidad en sus técnicas de ocultación y en la desactivación de las minas de madrugada. Su disciplina fue ejemplar. Cuando se hizo evidente que el grupo de reconocimiento no iba a conseguir su objetivo sus miembros no hicieron el más mínimo intento de efectuar una retirada ordenada. Todo apunta a que no lo hicieron porque esperaban a que llegase una compañía de fusileros de refuerzo que nunca llegó.

No es descabellado pensar que el comandante soviético responsable de la operación no tuviera intención de enviar dicho refuerzo y que todo fuera una promesa para elevar la moral del destacamento, aunque esto es una mera conjetura.

Cualesquiera que fuesen las razones para la inacción no fueron un incidente aislado. Con mucha frecuencia, después de que las tropas de ingenieros dedicasen grandes esfuerzos al desminado de las fortificaciones alemanas, las patrullas de reconocimiento lograban penetrar en territorio alemán durante las horas de oscuridad. Sin embargo, pese a constatar que no regresaban no se hicieron intentos por rescatarlos.

Viene de Métodos soviéticos de desminado en el verano de 1942 (I)

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  1. Dani says:

    ¿Y por qué los enviaban entonces? No entiendo lo de tomarse tanto trabajo y luego mandar un equipo de ataque tan pequeño que siempre va a ser neutralizado.

  2. Gustavo says:

    Excelente artículo. Igual a todas las publicaciones del sitio.
    Gracias por mantener viva la historia.
    Saludos desde Buenos Aires, Argentina.

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