“Model se puso en pie de un salto y dictó un torrente de órdenes para evacuar el Cuartel General. Mientras salía del comedor para recoger sus efectos personales, gritó por encima del hombro: ‘¡Vienen por mí y por este Cuartel General!’ Momentos después, llevando solo un maletín, Model cruzó a toda prisa la puerta de entrada del Tafelberg. En la acera dejó caer el maletín, que se abrió derramando su ropa interior y útiles de aseo”.

He querido iniciar esta entrada con el párrafo anterior, semblanza redactada por el célebre Cornelius Ryan en su Un puente lejano, para dejar constancia de hasta qué punto pueden ser engañosos algunos tópicos comunes de la historia militar. Estamos hablando nada menos de que de Walter Model, un general que recibió el sobrenombre de “bombero del Führer” por su frialdad y su capacidad para comandar los frentes más complejos y contener (que no derrotar) ofensivas brutales, un hombre que se había ganado las espuelas en el frente del este y que acabaría suicidándose (un acto de cobardía, pero desde luego no del estilo que narra Ryan) para no rendirse a los aliados tras haber sido cercado con sus tropas en la bolsa del Ruhr.

El momento, el salto de los paracaidistas británicos al inicio de la Operación Market-Garden, estamos a 17 de septiembre de 1944, el destino del general alemán, el puesto de mando del II Cuerpo Acorazado de las SS del general Bittrich en Doetinchem, a unos 30 kilómetros de distancia. No deja de ser llamativo que, siempre según Ryan, lo que lleve en la maleta sean la ropa interior y sus útiles de aseo, todo ello sin olvidar aquello de “vienen por mí”, lo cual no solo delataría un ego descomunal, que Model tenía aunque no de este tipo, sino también una catastrófica brecha de seguridad por el hecho de que, todo ello sin olvidar el absurdo de enviar tropas a efectuar la misión que bien hubiera podido ejecutar una escuadrilla de cazabombarderos.

File:Waves of paratroops land in Holland.jpg

Es interesante comparar lo que afirma Ryan sobre Model con lo que escribió el general Kurt Student, a la sazón al mando del Primer Ejército Paracaidista, sobre este mismo acontecimiento: “En torno a medio día, estando en mi despacho, fui distraído por un estrépito en el cielo que fue aumentando en intensidad, de tal modo que me levanté para ir al balcón. Podía ver aviones allá donde alcanzara mi mirada, transportes de tropas y grandes aparatos arrastrando planeadores […] Era un ola inmensa que pasaba, bastante bajo, por encima de la casa, quedé muy impresionado por el espectáculo […] y cuando mi jefe de estado mayor se reunió conmigo en el balcón, no pude impedir decirle: ‘Cuanto me habría gustado tener una fuerza tan poderosa a mi disposición’” Student era el padre del arma paracaidista germana.

Pero lo que aquí nos interesa es la diferencia de actitud. A fin de cuentas, Model había visto a los paracaidistas aterrizando a unos tres kilómetros de distancia de su puesto de mando, Student los estaba viendo pasar por encima del suyo sin tener seguridad alguna de si empezarían a saltar de inmediato o iban a seguir hasta cualquier otro punto del mapa; el primero –según el periodista– salió huyendo llevando consigo su ropa interior y sus útiles de aseo, el segundo –según cuenta él mismo– no puede sentir más que admiración y envidia al ver su sueño realizado, por el enemigo; el primero está junto a Arnhem, muy  lejos del frente, por mucho que este esté dando un salto aéreo hasta muy cerca; el segundo está en Vught, donde se pueden oír los cañones en las noches de bombardeo.

Hay más consideraciones a traer en cuenta. Si volvemos a la narración de Ryan, casi todos los demás oficiales del Cuartel General de Model salieron corriendo como ratas preocupándose por los efectos más peregrinos. El testigo del periodista parece ser el teniente Gustav Sedelhauser (es casi inútil buscarlo en google), ayudante de Model, quien al parecer solo ha pasado a la historia por ser quien eligió Oosterbeek para establecer el Cuartel General de Model. Según este, mientras quedaban desplegados sobre las mesas todos los mapas con las posiciones de las tropas alemanas desde el mar del norte hasta Suiza, el coronel Freyberg, uno de los ayudantes del Cuartel General, le habría encomendado la misión de no olvidarse de sus cigarros. Finalmente, el buen Sedelhauser se encargaría de recoger personalmente los mapas, porque como es bien sabido, en los grandes puestos de mando solo hay oficiales que corren, y ningún personal.

Escrito y publicado en los años setenta, el libro de Ryan fue un gran éxito, inspiró una película y ha sido considerado una fuente autorizada sobre el gran asalto aerotransportado durante mucho tiempo, sin embargo a estas alturas, y habiendo quedado más que clara la dimensión moral de unos y otros, ya no es necesario ridiculizar, ahistóricamente, al enemigo.

 

  1. Dani says:

    ¿Pero se sabe como reaccionó Model? Porque ataques comando contra generales alemanes ya los había habido; como contra Rommel sin éxito o el secuestro de un general en Creta, por poner dos ejemplos.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>