Si bien es indudable que los ejércitos franceses fueron estrepitosamente derrotados en mayo – junio de 1940, las últimas tendencias historiográficas han tendido a disminuir la intensidad de la “paliza”, en dos sentidos. En primer lugar, en lo que a las bajas alemanas se refiere, el propio Karl-Heinz Frieser en su “Mito de la Blitzkrieg” (Salamina 2013), cifra las bajas alemanas en 49.000 muertos en combate y desaparecidos, a los que hay que añadir 110.000 heridos. Por mucho que algunas de estas bajas pudieran deberse a accidentes… ¡El ejército alemán no era tan torpe!

Desarrollo de las operaciones durante los días previos al 27 de mayo, donde se puede ver como se iba formando la bolsa

En segundo lugar, centrándonos en los combates propiamente dichos, en el momento en que estos pasaron de la fase de maniobra, donde los ejércitos aliados fueron amplísimamente superados por las fuerzas móviles alemanas, a la fase de combate en líneas definidas, los soldados franceses fueron capaces de medirse a los alemanes con el mismo nivel de eficacia y valentía. Con respecto a esto, es bastante conocida la batalla de Stonne, pero en esta ocasión vamos a referirnos a la de Lille, igualmente interesante pero cuya importancia fue eclipsada por las simultáneas operaciones en torno a Dunkerque.

Esta batalla tuvo mucho que ver con dos factores fundamentales: la forma del saliente, en forma de cuña, que formaban los ejércitos aliados al norte de la penetración alemana, y la decisión de retirar a las tropas hacia el perímetro de Dunkerque. En el extremo sur de dicha cuña, en un saliente que iba desde la frontera Belga a Merville, sobre el río Lis, y desde allí hasta el Escalda pasando por Bouchain (excluido), se había ido concentrando el 1er Ejército Francés, que constaba de: 4 divisiones motorizadas (1ª, 12ª, 15ª y 25ª), la división Marroquí, 3 Divisiones Nord-Africanas (1ª, 2ª y 5ª) y 3 divisiones de infantería de tipo normal (4ª, 32ª y 43ª) compuestas por un excelente material humano. La mayoría de estas unidades estaban, en el escalón intermedio, encuadradas en tres Cuerpos de Ejército: 3º, 4º y 5º. Hay que añadir otras fuerzas locales, de las que hablaremos en su momento.

Hay que empezar indicando que el 27 de mayo los planes aliados estaban totalmente en el aire. Mientras que el ejército francés aún pensaba en defender de forma permanente una cabeza de puente en la costa, la BEF, en buena lógica, ya miraba hacia el otro lado del canal, y Lord Gort, su Comandante en Jefe, estaba a punto de recibir la orden de evacuación definitiva. Por otro lado, el ejército francés había decidido  que para llevar sus planes de formar un perímetro defensivo era necesario concentrar las fuerzas más cerca de la costa, y para ello se previó la retirada hacia el norte de las tropas que ocupan el saliente al que nos hemos referido antes. Esta acción debía ejecutarse en dos fases, que tendrían lugar durante las noches del 26 al 27 de y del 27 al 28 de mayo, de modo que al alba de este último día se hallaran todas al norte del río Lis, con su retaguardia sobre el Deule.

Un Char B1 bis con su equipaje. Puede que fueran algunos de estos engendros los que frenaron a la división de Rommel, o Matilda británicos.

Estas intenciones, si bien no iban a resultar un problema para el 3er Cuerpo de Ejército, que fue el que se hallaba más al norte, si resultarían difíciles de cumplir para los otros dos, porque el 27 de mayo fue el día en que los cuerpos de ejército alemanes situados al suroeste del saliente volvieron a ponerse en marcha. Estamos hablando, en concreto, del Gruppe Hoth y del XXXXI Armeekorps, que recibieron la misión de progresar hacia el este para cercar a las tropas francesas que aún seguían en el sector de Lille. Una operación que iba a resultar complicada casi desde el primer momento.

Cedamos la palabra al Diario Oficial del XXXXI AK.

“En torno a medio día la resistencia en el frente se endurece. La sentimos crecer en todas partes; cada población, cada casa, son objeto de una lucha severa, que ya no permite que el cuerpo de ejército gane terreno, ni hacia el este ni hacia el norte. Las pérdidas en personal y en material son perceptibles. El enemigo resulta coriáceo, manteniendo sus posiciones hasta el último hombre. Cada vez que una posición es conquistada, otra, cuya toma exigirá nuevos esfuerzos, se alza tras ella poco después”.

La región estaba entrecruzada por gran cantidad de cursos de agua: ríos o canales, y a menudo la destrucción de un puente, como este que vemos aquí, podía ser de grandísima importancia.

En el sector del Gruppe Hoth, por otro lado, las dificultades empezaron a primera hora de la mañana, cuando elementos de la 7. Panzerdivision trataron de avanzar desde sus cabezas de puente al otro lado del Canal de La Bassée para enfrentarse a un contraataque efectuado por seis carros pesados; Matilda británicos según Liddel Hart, franceses según Yves Buffetaut, quien identifica incluso su unidad de origen, la 3ª División Mecánica Ligera.

Continuará…

Sigue en La Batalla de la Bolsa de Lille (II)

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