Como adelantamos hace unos días, vamos a dedicar algunas entradas a recorrer uno de los acontecimientos singulares de la batalla de Arnhem, las acciones del Kampfgruppe Krafft, una pequeña unidad de entrenamiento que, situada a caballo sobre dos de las rutas de acceso hacia el puente, bloqueó a dos tercios de las fuerzas británicas que debían tomarlo, y resultó determinante para el resultado final de la batalla.

Un kettenkrad en la región de Arnhem

El propio SS-Sturmbannführer escribió en el diario de guerra de su batallón:

“17 de septiembre de 1944 [el día del ataque aerotransportado]

11.30 horas. Más o menos en este momento, comienza en el sector de Arnhem, Deelen y Wolfheze […] un bombardeo aéreo aterrador.

13.30 horas. Los observadores señalan la llegada de planeadores y de paracaidistas en una amplia zona, mientras continua el bombardeo. Más tarde, averiguamos que estos aterrizajes han tenido lugar a dos o tres kilómetros del sector del batallón, en la región de Wolfheze.

Hagamos un resumen de esta situación, inesperada y súbita.

  1. Las órdenes que tiene el batallón son de contraatacar a la ofensiva aerotransportada sin dilación”

[…]

  • “El 2.º SS Panzerkorps se halla situado al este y al nordeste de Arnhem, pero la mayor parte de este debe de estar partiendo hacia Alemania. En consecuencia, no sabemos si tendremos asistencia de esta gran unidad.
  • Así, por decirlo con claridad, el batallón no tiene ningún apoyo y solo puede contar consigo mismo en la batalla por venir”.

Estos dos párrafos son interesantes, pues Krafft parece negar la capacidad de reacción del propio ejército alemán. No es difícil pensar que en realidad está intentando dar más relevancia a su actuación. Cabe incluso dudar de si, como se da a entender en el texto, la nota fue escrita ese mismo día. Seguimos.

  • “Ahora que se ha contado la cifra de planeadores enemigos que han aterrizado, podemos evaluar la cifra de fuerzas del enemigo en unos 3000-4000 hombres.”
Paracaidistas británicos a bordo de su avión de transporte.

La cifra no es del todo descabellada para esas primeras horas, pero llama la atención que solo se hable de planeadores y no de paracaidistas también.

A continuación, Krafft trató de evaluar las intenciones de su enemigo. Del diario de la unidad se deducen tres posibles objetivos: el cuartel general del Heeresgruppe B de Model en Oosterbeek; el aeródromo de Deelen, hacia el norte, donde hay un importante puesto de mando y control de la Luftwaffe; y la localidad de Arnhem y su puente sobre el Rin.

A continuación, Krafft deduce que la zona de aterrizaje de los británicos está demasiado lejos de Oosterbeek o de Deelen, y es excelente para atacar Arnhem. Sin embargo, geográficamente los dos primeros objetivos están en realidad a menor distancia, y en cuanto a Arnhem, todos los historiadores coinciden en la falta de idoneidad de la zona de aterrizaje británica porque estaba demasiado lejos del objetivo.

El puente lejano.

“Otra cuestión a la que debemos enfrentarnos –sigue el escrito de Krafft– es la actitud de la población civil. Sin duda van a ponerse del lado del enemigo, y se volverá especialmente peligrosa cuando este haga acto de presencia. De hecho, enseguida tenemos dificultades con los terroristas holandeses, que se desvelan a unos 200-300 metros de la posición en la que se despliega el batallón. “Enseguida nos encargamos del problema!”

Este párrafo nos desvela definitivamente la falta de inmediatez del texto, o al menos su escritura en dos veces, pues pasa de expresar un temor a indicar su materialización y su neutralización, de un modo que sin duda fue brutal.

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