Aunque la fecha canónica del comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Europa con la invasión alemana de Polonia es la del 1 de septiembre de 1939, no es del todo cierto.

Brandeburgueses vestidos como obreros y paisanos polacos

La primera «batalla» de la Segunda Guerra Mundial se libró en Polonia, eso sí, pero seis días antes. Es más, el último responsable de la agrupación de combate de brandeburgueses que libró esta pequeña y desconocida batalla de Mosty, en la Silesia polaca, el 26 de agosto de 1939, era un almirante de la armada alemana, Wilhelm Franz Canaris, el jefe de los espías y de los comandos alemanes.

Canaris era el jefe del Abwehr, los servicios secretos de la Alemania nazi. Estando planeado el inicio del ataque contra Polonia en un primer momento para las 4:15am del 26 de agosto de 1939, sábado, el Abwehr tenía dispuesto enviar dieciséis agrupaciones de combate de brandeburgueses al interior de Polonia doce horas antes de que los ejércitos alemanes iniciaran la ofensiva, con el objeto de llevar a cabo una serie de incursiones de sabotaje de las instalaciones de comunicaciones y de las infraestructuras de transporte polacas, tales como líneas telefónicas, puentes, etc.

Estas agrupaciones especiales también debían capturar y mantener ciertas instalaciones intactas para que pudieran ser utilizadas con posterioridad por las tropas de la Wehrmacht. A últimas horas del viernes 25 de agosto, tras dar Canaris luz verde a la ejecución de las órdenes que tenía del alto mando, se repartieron las instrucciones para que estas agrupaciones fueran concentradas, preparadas para el combate en sus posiciones de partida y enviadas a sus destinos.

Sin embargo, en el último momento llegó  apresuradamente un excitado oficial de enlace de la oficina del Jefe del Estado Mayor del OKW, que comunicó a Canaris que Hitler había pospuesto la invasión debido a contratiempos de última hora de naturaleza política. Las palabras del enlace a Canaris fueron claras: «debe hacer todo lo humanamente posible para detener a sus agrupaciones de combate».

Quince grupos pudieron ser detenidos y llamados de vuelta a tiempo, pero uno, al mando del teniente Albrecht Herzner, se dirigía ya contra sus objetivos sin que se pudiera contactar con él. Herzner, que debía internarse en Polonia desde la base de Zilina en Eslovaquia, llevaba órdenes de capturar la estación de ferrocarril de Mosty y asegurar el Paso de Jablunkov con su túnel ferroviario en las montañas Beskidy.

La línea ferroviaria venía desde Eslovaquia, y pasando por Mosty se adentraba en la Silesia polaca. Siguiendo sus órdenes originales, Herzner desplegó a sus hombres y dio la señal de ataque. Abriendo fuego a las 1 am del 26 de agosto, su agrupación arrolló a los soldados polacos que guardaban Mosty, capturando la estación y asegurando el paso según lo planificado.

Estación de Mosty

A continuación los alemanes tomaron posiciones y se dispusieron a esperar la llegada de las tropas de la 7ª División de Infantería, que debía establecer contacto con ellos. Cuando el tiempo pasó y no hubo rastro de división alguna, el joven teniente alemán se aproximó al coronel polaco al que habían hecho prisionero durante la incursión y le espetó: «¿bueno, a ver, qué está pasando aquí?, ¿acaso no están mi país y el suyo en guerra? El coronel le volvió a contestar: «ya le dije que no lo están».

Entonces le sugirió que llamara a su base desde el teléfono de la estación y se enterara de cual era la situación. Así lo hizo Herzner, al que le ordenaron con maneras poco amables que regresara a Zilina de inmediato. La guerra todavía no había comenzado. Sí. Se trataba de una situación ridícula, pero no tenía ninguna gracia. La guerra, esta vez de verdad, comenzaría seis días más tarde el 1 de septiembre.

Con posterioridad Herzner llegaría a estar al mando del famoso grupo de los Ruiseñores, una unidad de brandeburgueses ucranianos cuyas operaciones ya narramos en otra entrada en su día. Herzner murió en combate en septiembre de 1942.

Viene de Historias de Brandeburgueses (II) – Operaciones en la Retaguardia Soviética

Sigue en Historias de Brandeburgueses (IV) – La toma del puente de Gennep, Holanda 1940

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