A raíz de la reciente publicación de Kiev 1941 de David Stahel por parte de Ediciones Salamina, reproducimos hoy un fragmento en el que se pone de manifiesto la naturaleza sobrevenida del giro del Segundo Grupo Panzer de Guderian hacia Kiev y de las rencillas que asolaban ya a los generales implicados, como el mariscal von Bock, el propio Guderian o Kluge.

La reciente crisis en el mando alemán respecto al futuro empleo de las fuerzas panzer del Grupo de Ejércitos Centro había empeorado en buena medida las ya tensas relaciones entre el ejército y Hitler, aunque la disputa también agrió las relaciones en el seno del propio grupo de ejércitos. Las raíces de la disputa se retrotraen a una fecha tan anterior en el tiempo como diciembre de 1940, cuando se produjo una clara divergencia entre los planes del OKH y los de Hitler en relación con la segunda fase de la campaña oriental.

Y pese a todo, nada llegó a debatirse abiertamente, sencillamente porque los generales del OKH esperaban que la fase inicial de la campaña fuese decisiva para la terminación de la guerra o que, en cualquier caso, no iban a tener problemas para convencer a Hitler sobre sus preferencias estratégicas. Al no producirse ninguno de estos dos escenarios las dos posiciones chocaron abiertamente en la última semana de julio y la disputa se alargó durante un mes.

El clímax llegó cuando Guderian, que había pronunciado algunas de las más enfáticas palabras de desafío a los planes de Hitler, se reunió con el dictador y experimentó repentinamente un cambio radical de opinión[1]. Guderian adoptó entonces abiertamente la propuesta de Hitler. No debe sorprender que esto lo convirtiera en una especie de paria en el seno del Grupo de Ejércitos Centro.

Fue detestado por lo que se vio como un acto de hipocresía e indiferencia hacia los planes del ejército además de por su pronta capitulación ante Hitler. Previamente, el comandante de campo más veterano del Grupo de Ejércitos Centro en apoyar los planes de Hitler había sido el comandante del Cuarto Ejército, mariscal Günther von Kluge, pero éste era un duro rival de Guderian e igualmente una especie de paria.

Guderian

En efecto, Kluge sentía tanto rencor hacia Bock que se ha sugerido que apoyó el ataque de Hitler hacia el sur, al menos en parte, para escapar del área de control de Bock. Según el jefe del estado mayor del Cuarto Ejército, el mayor general Günther Blumentritt, los motivos de Kluge eran asombrosamente egocéntricos. En sus escritos de posguerra, Blumentritt afirmó:

«Fue su idea [de Kluge] y deseo que su propio Cuarto Ejército girara hacia el sur para llevar a cabo este movimiento en pinza junto con las fuerzas panzer de Guderian. Al plantear el argumentario para este plan me dijo con énfasis: “también supondrá que estaremos bajo el mando del mariscal de campo von Rundstedt en vez de con el mariscal de campo von Bock”. Von Bock era un hombre con el que era muy difícil servir, y von Kluge se habría alegrado de salir de su esfera. Se trató de un interesante ejemplo de la influencia del factor personal en la estrategia»[2].

von Bock

Si el deseo de Kluge de tener un nuevo jefe influyó realmente en su pensamiento estratégico, a su vez constituyó un ejemplo más de los rencorosos celos y del comportamiento egocéntrico de los altos mandos alemanes en el Frente Oriental.

En cualquier caso, el estado mayor del Cuarto Ejército recibió en un principio órdenes de planificar su participación en el ataque hacia el sur, pero éstas fueron canceladas más tarde y Kluge fue informado de que tendría que permanecer en el frente central. Según Blumentritt, Kluge se enfadó tanto que tomó la inaudita decisión de ausentarse del servicio y volar de vuelta a casa, a la propiedad familiar de Bohme cerca de Rathenau, donde permaneció varias semanas[3].

von Kluge

[1] Para más detalles sobre la reunión, ver: Stahel, Operation Barbarossa and Germany’s Defeat in the East, capítulo 10: ‘Showdown’.

[2] Énfasis en el original. Extraido de: Liddell Hart, The Other Side of the Hill, p.275.

[3] Ibid., p.276; LH 15/4/40, ‘The Germans in Russia’: Ver el ensayo sin título de Blumentritt, pp.11–12. Cualesquiera que fueran los sentimientos personales de Kluge, también estuvo sin un mando entre la disolución del Cuarto Ejército Panzer a finales de Julio y la reconstitución del Cuarto Ejército, del que Kluge asumió el mando el 27 de agosto de 1941. Esto sugiere una explicación alternativa de la ausencia de Kluge y podría indicar que Blumentritt tenía su propia hacha para triturar a su antiguo comandante [Nota del traductor: Durante el cerco a Minsk también hubo algunas discrepancias en el seno del alto mando sobre un movimiento en pinza más ambicioso, y por tanto más arriesgado, y una maniobra más conservadora. Ganó la opción conservadora, fusionando temporalmente bajo el mando de Kluge a los Segundo y Tercer Grupos Panzer de Guderian y Hoth. Esta unión temporal de solo algunas semanas se denominó 4. Panzerarmee o Cuarto Ejército Panzer, que nada tiene que ver con la unidad que se formaría en 1942 a partir del Cuarto Grupo Panzer. Agradecimientos a Isidoro Villena por su asesoramiento].

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  1. Dani says:

    La cuestión es que ¿qué opciones reales había? El régimen no había colapsado y con semejante cantidad de tropas en un flanco del ataque principal alemán no lo haría. Solo la esperanza de que los grandes «calderos» hicieran colapsar a los comunistas podían alentar aún la esperanza de una victoria rápida. Porque fácil ya estaba visto que no.

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