Tras la revolución bolchevique de octubre de 1917 Rusia atraviesa circunstancias especialmente trágicas de su historia.

El derrocamiento del Zar la sume en una cruenta guerra civil, que tras la victoria de los revolucionarios leninistas, se transforma según la nueva idea comunista. Son años de hambre, gulag, privaciones y “depuración” de la sociedad. La transformación abarca todos los sectores, desde la economía, según planes quinquenales de producción estatal, la sociedad (con su nuevo adoctrinamiento político) y naturalmente las fuerzas armadas. Próximos ya a los años 30, tras el fallecimiento de Lenin, Stalin se erige como la figura indiscutible del régimen. Ha depurado el Partido Comunista eliminando toda forma de oposición contra él de la manera más radical, pero existe aún un estamento que necesita una limpieza ideológica: el RKKA (Ejército Rojo de Trabajadores y Campesinos).

Entre 1937 y 1938, más de  400 de los más altos mandos de sus fuerzas armadas serán detenidos y procesados (de un total de unos 700, desde mariscales a oficiales con mando en brigada).  Este bienio pasará a la historia como el de las purgas de Stalin. Gran número de ellos serán fusilados y los más “afortunados” mandados a campos de trabajo en Siberia. Serán obligados a confesar “crímenes contra el estado” bajo tortura. En condiciones atroces muchos más perecerán. Los números son aplastantes. De entre estos 400 oficiales, figuran como “eliminados”:

1.- 3 de los 5 mariscales
2.- 13 de los 15 comandantes de ejército
3.- 57 de los 85 jefes  de cuerpo de ejército

Con empleos inferiores las cifras son difíciles de determinar, pero pueden ascender a varios millares.

Talentos de gran prestigio y valía personal son ejecutados, como el mariscal Tukhachevsky, uno de los ideólogos soviéticos de la nueva doctrina de uso de los medios blindados. Los vacíos dejados se rellenarán por lo general con hombres adeptos al régimen (o más bien a la figura de Stalin) de valía más política que militar: Voroshilov, Kulik, Mekhnis…Este hecho se pondrá de manifiesto en la desastrosa actuación soviética durante la Operación Barbarroja.

Tukhachevsky

Por otro lado, el plan quinquenal 1937-1942 embarca a la URSS en una fase muy ambiciosa de modernización del RKKA. Las experiencias obtenidas en la Guerra Civil Española y la cuasi-desastrosa campaña contra Finlandia de 1939-40 ponen en evidencia carencias técnicas y, en el segundo caso, de calidad de los cuadros de mando. Cuando los alemanes inician el planeamiento de invasión, pecan de usar una información de inteligencia deficiente, considerando a los soviéticos menos numerosos en cuanto a tropas.

Esto les anima a tamaña empresa. Pero el factor más determinante es el análisis de los resultados presentados al mundo de la victoria pírrica obtenida sobre una nación mucho más pequeña: Finlandia. Los Finlandeses finalmente han debido ceder y perder territorios en la Guerra de Invierno 1939-40, pero han infligido pérdidas gravosas a las tropas adversarias. A la vista de estos hechos, el Ejército Rojo se presenta ante el mundo como una fuerza poco motivada y peor liderada.

Posiblemente no exista en Alemania durante 1940-1941 ningún oficial que no crea firmemente en la superior capacidad del soldado alemán, el Landser, frente el soviético. Las cifras se obvian a pesar de que la URSS cuenta con 170 millones de ciudadanos (el doble que Alemania). A pesar del juego de guerra de Paulus en el que se pone de manifiesto las dificultades de las fuerzas germanas para alcanzar los últimos objetivos de Barbarroja (línea del río Volga-Arkhangelsk), la creencia generalizada se basa en que la calidad de la Wehrmacht suplirá la cantidad. Grandes detractores de la campaña, dícese de hombres como Franz Halder y Brauchitsch, tampoco escapan a esta sensación de superioridad.

La URSS es un gigante del que poco se conoce. Vive sumida en una atmósfera de secretísimo tanto hacia el extranjero como en los asuntos domésticos. En aras a proteger su revolución ha levantado un muro que la sume en el aislamiento internacional. En 1941, no obstante, ya posee el mayor ejército del mundo. Hablamos de una potencia militar de 25.000 carros de combate y alrededor de 12.000 aviones. Alemania sólo dispone de 1/5 de esos carros de combate y 1/3 de aviones. No hay país que se acerque al poderío militar de Stalin. Al comienzo de la Operación Barbarroja dispone, no obstante, de material en su mayoría anticuado, como carros de combate T-26 y cazas Polikarpov I-16. Los nuevos modelos están en camino, pero en números relativos aún hay pocos blindados y aviones modernos.

Es curioso cómo la victoriosa campaña de Zhukov contra las tropas japonesas en Extremo Oriente (Khalkhin Gol) pasa desapercibida ante el mundo. En 1939 un contingente de 75.000 hombres del Imperio del Sol Naciente ocupa un sector de soberanía de la República Popular de Mongolia Exterior a lo largo del río Khalkhin Gol. Al invocar el tratado defensivo con la URSS, Stalin acude. Zhukov, al mando de la operación, inflige 41.000 bajas a los japoneses a cambio de 10.000 propias. Durante Barbarroja Zhukov jugará un crucial papel y posiblemente sea el salvador de Moscú en el invierno de 1941-42.

Carro T-26

Stalin es consciente de que el Pacto de No Agresión firmado con el III Reich (agosto de 1939) es por su extraña naturaleza, efímero. Pero necesita tiempo para llevar a cabo sus grandiosos planes de expansión de las fuerzas armadas. Posiblemente su ejército no estará listo para antes de 1942-43 y Hitler lo sabe. El premier comunista necesita tiempo y a pesar de las señales de amenaza que llegan desde el oeste, sigue una política de no provocación. Los acuerdos económicos de suministro de materiales estratégicos con Alemania se siguen respetando sin más. Son materiales con los que Alemania fabrica municiones, instrumentos de precisión, carburantes y lubricantes para sus Panzer.

Con ellos ha derrotado a Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Francia y pronto a Yugoslavia y Grecia. Unos meses antes de Barbarroja un bimotor Junkers de reconocimiento es obligado a tomar tierra en emergencia en territorio soviético. La tripulación es capturada sin posibilidad de destruir las cámaras secretas y fotografías hechas en el vuelo. El mariscal Timoshenko (Comisario del Pueblo de la Defensa) pide permiso para ejecutar a los aviadores espías, pero Stalin no lo autoriza. No quiere dar a Alemania la más mínima excusa para una escalada de la tensión.

Polikarpov I-16

Cuando Hitler autoriza el último redespliegue de tropas hacia Polonia en la víspera del 22 de junio de 1941, agentes al servicio del gobierno de Polonia en el exilio (Londres) informan de los acontecimientos. Llega a conocimiento del primer ministro británico, Churchill, quien lo comunica a Stalin. Pero Stalin desconfía. Al fin y al cabo el inglés siempre ha sido un anti-comunista acérrimo, quien incluso ha instigado una intervención británica en la guerra civil rusa (1918-22) e incluso pugnado por formar un frente anglo-francés de apoyo a Finlandia en la Guerra de Invierno (1939-40). Sea como fuere, más de 7 millones de hombres se van disponiendo frente a frente a lo largo de una extensísima frontera. El reloj sigue su cuenta atrás…

Viene de El Planeamiento de la Operación “Barbarroja” (II)

Sigue en El Planeamiento de la Operación “Barbarroja” (IV) – Unternehmen Barbarossa

Pablo G. Romero es autor de Barbarroja 3:00 – Ediciones Salamina

  1. APV says:

    Un par de cuestiones, el número de bajas e Khalkhin Gol es discutible porque hay otras cifras que elevan las rusas (además del material perdido) y rebajan las japonesas.

    Otro problema soviético es la ampliación, además de la purga aumentaron mucho sus fuerzas armadas en los años anteriores, eso supuso que necesitaban muchos oficiales nuevos e inexpertos para mandar las nuevas unidades.

    • Pablo G. Romero says:

      Gracias por el apunte, APV. Las cifras son siempre «peliagudas» y varían según las fuentes consultadas. De hecho no hay dos que coincidan. Este es un problema con el que me enfrenté en mi libro «Barbarroja 03:00 hrs». La operación de Khalkhin Gol pareció mejor llevada que la Guerra de Invierno con Finlandia, pero pasó «más desapercibida» en Occidente.

      El siguiente punto al que haces referencia sobre la ampliación del RKKA es tal como lo dices. No sólo estaba en proceso de modernización, sino de ampliación y reequipamiento a una escala imponente. Esto trae a colación el porqué de este rearme tan masivo, de si era necesario para la defensa de un territorio tan extenso (que lo es) o si tenía una función ofensiva. Sea como fuere, la doctrina militar del RKKA propugnaba siempre la ofensiva. El despliegue de sus fuerzas en las fronteras occidentales el 22 de junio de 1941 parecía tener este carácter si tenemos en cuenta la cantidad de tropas amasadas tan cerca y los aeródromos, prácticamente desde donde oían los ruidos de motores del otro lado de la frontera. Esto ha llevado a diversos autores a plantearse una posible agresión de Stalin a Alemania en 1942-43. Existe un libro muy interesante que defiende esta teoría llamado «El Rompehielos» de Víctor Suvorov. Y como tal teoría, ha sido atacada duramente por unos y defendida por otros.

      Saludos

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.