El día 21 de noviembre de 1941 el general Campbell estaba al mando de sus tropas, incluido un regimiento de carros, en los alrededores de Sidi Rezegh y de su aeródromo, posiciones vitales para el éxito de la ofensiva británica destinada a liberar Tobruk (operación Crusader).

 

Campbell y Auchinleck

Sus unidades luchaban sin descanso contra los ataques de numerosos contingentes de carros en infantería alemana. Allí donde la situación revestía más peligro y la lucha era más enconcada se podía divisar la figura de Campbell luchando con sus soldados codo con codo, ya fuera a pie o en su vehículo descapotable, con el que realizó varias operaciones de reconocimiento que permitieran preparar contraataques con los carros disponibles, que ya habían perdido esa mañana a todos sus jefes. De pie en su coche con una bandera azul, el general Campbell formó a sus carros de combate bajo el fuego intenso de toda clase de armas enemigas.

Al día siguiente se intensificaron los ataques alemanes, estando siempre el general Campbell en primera línea en los sitios de mayor peligro, dando ánimo a sus soldados, organizando contraataques blindados con los carros que le quedaban y supervisando personalmente el tiro de 5 de sus piezas de artillería. En dos ocasiones tuvo que dirigir personalmente un cañón por causar baja sus dotaciones

Durante el ataque final alemán el día 22 de noviembre, el general Campbell fue herido, pero continuó luchando en primera línea, dirigiendo el tiro de sus baterías con alzas a cero e infligiendo gran daño a las formaciones blindadas enemigas. En un momento determinado tuvo incluso que actuar como cargador de uno de los cañones.

A lo largo de estos dos días su magnífico ejemplo y el absoluto desprecio demostrado por su vida sirvieron de inspiración a sus hombres. Su brillante liderazgo fue causa directa de las grandes perdidas infligidas a los alemanes. A pesar de sus heridas, se negó a ser evacuado y permaneció en su puesto de mando, donde su extraordinaria valentía y su ferrea determinación tuvieron un remarcado efecto a la hora de mantener elevado y espléndido el espíritu de lucha de los hombres que estaban a su mando.

El general John Charles «Jock» Campbell fue condecorado por sus acciones con la más alta distinción británica, la Victoria Cross, recibida de la mano del General Sir Claude Auchinleck. El general Campbell fue ascendido a Mayor General y se le concedió a principios de febrero de 1942 el mando de la 7ª División Blindada, célebremente conocida como las «ratas del desierto». Desgraciadamente murió en un accidente de tráfico tres semanas después.

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