Cuando Bernard Montgomery supo que se le encomendaba el mando del 21.er Grupo de Ejércitos, la fuerza terrestre que desembarcaría y llevaría a cabo la campaña de Normandía, y que para ello iba a tener que abandonar el mando del 8.º Ejército, al que había dirigido en África y en Italia, decidió que se llevaría consigo a lo más selecto de su Cuartel General, algo que, a priori, el ejército británico no contemplaba en sus ordenanzas, y que sin duda debió de resultar sumamente gravoso para Oliver Leese, su sucesor, que a punto estuvo de quedarse con los restos, por no hablar de los “restos” propiamente dichos. Pero sabemos bien que Montgomery, si bien fue sin duda uno de los mejores generales de la guerra, nunca destacó por su diplomacia o por su simpatía.

Los elegidos fueron el general Francis de Guingand, su jefe de Estado Mayor; el general de brigada Graham, oficial administrativo; el general de brigada Richards, oficial de blindados; el teniente coronel Williams, su jefe de inteligencia; los capitanes J.R. Henderson y Noël Chavasse, sus ayudantes de campo; el teniente coronel Warren, su oficial de enlace con las unidades canadienses; el sargento Ship, conductor, y el sargento Edwards, su conductor de Jeep; el cabo English, su ordenanza; y el sargento mayor Howard, escribiente de Guingand.

La ceremonia de despedida se celebró en Vasto, en un viejo cine, el 30 de diciembre de 1943; Monty cerraría el año en pleno traslado hacia Inglaterra, donde llegó el 2 de enero –24 horas después que De Guingand– para instalarse en el hotel Claridge, durante seis semanas, antes de trasladarse a un apartamento en Latymer Court.

¿Cómo se organizó el Cuartel General de Montgomery? Cualquiera que se imagine el puesto como una inmensa colmena llena de gente se equivoca, colmena había, por supuesto, pero no se concentraba en un solo punto. Siguiendo planteamientos ya clásicos en 1944, el Cuartel General del 21.er Grupo de Ejércitos se organizó en tres grupos: un pequeño puesto de mando táctico, en el que se ubica él mismo; un Cuartel General principal, dirigido por De Guingand, donde se ubican el Estado Mayor General, el jefe de la artillería, el de las fuerzas acorazadas, el de ingenieros y el de comunicaciones –unos 2563 hombres en total, 718 de los cuales se dedican a la última de estas funciones–; y finalmente un Cuartel General de retaguardia, donde se ubican las secciones de suministro, organización, planificación y mantenimiento, y cuya misión fundamental es dar apoyo logístico a la fuerza y a los dos grupos de mando anteriores.

Francis de Guingand, el hombre detrás del genio, o el genio detrás del hombre.

Esta organización tenía sus ventajas, ya que permitía la ubicación del puesto de mando avanzado muy cerca del frente sin que toda la organización corriera riesgo, y que este se desplazara siempre que fuera necesario sin tener que mover toda la infraestructura e interrumpir los trabajos en curso. De hecho, el Cuartel General principal solo se desplazará cuatro veces durante toda la campaña europea.

El Estado Mayor de Mongomery en Normandía.

Finalizamos esta primera parte con las palabras del propio Montgomery sobre esta organización: “Mi equipo, en el seno del 21.er Grupo de Ejércitos, es de primera clase. Puedo decir que si no hubiera traído conmigo, desde Italia, a mi propio equipo de oficiales de alto rango, nunca hubiera podido preparar la Operación “Overlord” convenientemente. Era esencial disponer de hombres con experiencia sobre el terreno, de oficiales que conocieran este trabajo desde el punto de vista del campo de batalla [hasta aquí, vemos la cara más amable de Monty, ahora viene el hachazo]. Paget [su predecesor] había reunido un equipo de puros teóricos, que eran inútiles. Aprecio mucho a Paget, es un viejo amigo, pero no es demasiado bueno a la hora de encontrar oficiales de alto nivel.”

  1. Dani says:

    Joder las patadas en la espinilla que pegaba el amigo Monti, y eso que era a un amigo.
    Pero es cierto, la selección de personal siempre es complicada. Por otra parteme sorprende en la foto, no hay dos uniformes iguales, a parte de Monti, que tenía el gusto de ir a su bola en cuanto a uniformes.

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