Gruenther se puso entonces en campaña para tratar de ayudar a su jefe. A las 21:15 del 12 de febrero habló con el General Keyes, que le dijo que estaba en contra del bombardeo del monasterio, así como otros jefes con mando en la zona: los Generales Ryder y Butler, y el Coronel Boatner. También habló con el General Mercer Walter, oficial de inteligencia del 2º Cuerpo de Ejército estadounidense. Este informó de que había refugiados civiles en el monasterio, y aunque había posiciones cerca, no había alemanes dentro, o a lo sumo un puesto de observación pero no estaba seguro.

El General Geoffrey Keyes, del II Cuerpo, quien se manifestó en contra del bombardeo.

A las 21:30 del 12 de febrero Gruenther volvió a comunicar con Harding. Este le comunicó que: “El General Alexander ha decidido que el monasterio debe ser bombardeado si el General Freyberg lo considera una necesidad militar. Lamenta que se deba destruir el edificio, pero tiene confianza en el criterio del General Freyberg. Si hay alguna posibilidad razonable de que se esté usando el edificio con fines militares, el General Alexander piensa que su destrucción se justifica” ***

Como vemos Alexander aceptaba la necesidad de bombardear Monte Cassino, pero ponía la responsabilidad en manos de Freyberg y la decisión en las de Clark. Sin embargo se negaba a dar la orden, y se limitó, simplemente, por medio de su jefe de Estado Mayor, a indicar al jefe de Estado Mayor de Clark que debía hacer caso a Freyberg. Fue una actitud cobarde, sin duda, pero Alexander no había destacado hasta entonces por ser un jefe valiente.

Ahora la pelota estaba en el campo de Clark, pero este también se negó a tomar la decisión pues seguía sin considerar que hubiera necesidad militar alguna. El asunto empezaba a tomar tintes de tragedia cómica.

La tragedia, efectivamente, estaba cada vez más cerca. Ruinas de la abadía fotografiadas aproximadamente desde el norte.

Gruenther volvió a llamar a Caserta y de nuevo se puso Harding. Gruenther le reiteró la posición de Clark. Le indicó que si la solicitud hubiera venido de un General estadounidense la habría rechazado, pero que viniendo de Freyberg, era delicada. Harding replicó: “El General Alexander ha expresado con suma claridad su posición a este respecto. Lamento muchísimo que se deba destruir el monasterio, pero no ve ninguna otra alternativa. Si el general Mark Clark desea hablar con el general Alexander personalmente acerca del tema, estoy seguro de que al General Alexander le complacerá hablarlo con él” ***

Gruenther y Clark hablaron de esto, y luego Gruenther llamó a Freyberg para indicarle que Clark acataría su decisión si tenía pruebas (Freyberg) de que se debía bombardear el monasterio.

A estas alturas es probable que muchos se hayan perdido, así pues es importante recapitular.

Por un lado tenemos a Dimoline, Tuker y Freyberg que exigen el bombardeo del monasterio. En especial este último, tal vez decidido a salirse con la suya y doblegar a sus superiores.

Por otro tenemos a los oficiales superiores del teatro de operaciones del Mediterráneo, Eisenhower hasta 1944 y Alexander después, que emiten grandilocuentes declaraciones sobre la necesidad militar y sobre la superior importancia de los soldados frente a los monumentos, pero sin atreverse a citar nombres concretos de monumentos, o, en el caso de Alexander, delegando la toma de la decisión de dañar Monte Casino en sus subordinados: bien en aquellos que lo solicitan o bien en aquellos que tienen la competencia suficiente para dar la orden. Cosa totalmente impropia de un jefe.

Y finalmente tenemos al pobre Mark Clark el del 5º Ejército, siempre preocupado por su imagen, en contra de dar la orden fatídica, y atrapado en medio de una pinza, por sus inferiores y por su superior. Es más ¿Hasta qué punto no estaban de acuerdo Freyberg y Alexander para cargar la responsabilidad sobre los hombros de Clark? No olvidemos dos cosas: ambos eran miembros de las fuerzas armadas imperiales, y ambos habían tenido ocasión de hablar en la tarde del 12, cara a cara, sobre el tema. Sin embargo, nada es seguro y no hay que condenar a nadie sin pruebas.

Una vista aérea en la que se ven perfectamente la abadía y el largo y sinuoso camino que ascendía hasta ella.

Quien acabó con Clark fue el propio Freyberg, que comunicó a Gruenther que “no creía que fuese justo dar la orden de capturar la Colina del Monasterio y al mismo tiempo negar al comandante el derecho a eliminar un obstáculo importante para el éxito de la misión” ***  para después afirmar “que si algún comandante superior se rehusaba a autorizar el bombardeo, debía estar dispuesto ha hacerse cargo de la responsabilidad por el fracaso del ataque” ***.

La amenaza era clara y manifiesta, y estaba dirigida directamente contra Clark e indirectamente contra Alexander. Así pues, finalmente Clark dio la orden, pero en un último prurito exigió que fuera refrendada por Alexander, quien durante la reunión que sostuvieron al día siguiente, 13 de febrero, a las 10:00, aceptó dar su “placet”. La conversación tuvo dos momentos clave: “Quisiera que cumpla usted el pedido de Freyberg”*** Solicitó Alexander. “Deme una orden directa y lo haremos” *** Contestó Clark. Alexander lo hizo.

viene de El Bombardeo de la Abadía de Cassino (3) 

  1. carlos arzubiaga says:

    ¡¡que placer leer vuestro sitio._Desborda conocimiento,honestidad,honradez.Lamentablemente en nuestro pais no hay nada parecido.La ideologia barata no deja apreciar la verdadera historia.-«la verdad es hija deltiempo no de la autoridad»

  2. paniagua says:

    Se ha discutido mucho sobre la necesidad o no de tomar el monasterio. Supungo que en la decision se mezclo lo militar y lo ideologico. Bombardear casino era un problema militar pero tambien ideologico y politico… Porque la imagen de los aliados se veria deterirada … Pues daba al hecho un matiz de barberie y de falta de honestidad…la barbarie militar contra la cultura monacal…que al fin y al cabo era un simbolo de la propia cultura europea…si a eso sumamos que de ese hecho podria surgir un emfrentamiento o tensiones politicas con roma …tenemos la ecuacion perfecta para un problema complejo…al final primo lo militar…pero he leido muchas veces que tal bombardeo de la abadia mas que allanar las cosas las empeoro…porque es de todos conocido que en sus ruinas se creo un magnifico bastion defensivo…muchos opinan que tal destruccion fue innecesaria…y yo estoy tambien convencido de ello….

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