Hace pocos días surgió en otro hilo la cuestión de los asesinatos de prisioneros en Normandía y, siendo lamentables estos incidentes, y sin ningún morbo ni fascinación por ellos, consideramos que puede ser interesante hablar de ellos, pues esta es la verdadera naturaleza de la guerra, siempre que se haga con ecuanimidad. De ahí la entrada de hoy.

La 3ª DI Canadiense, desembarcando en Normandía.

Las acusaciones de crímenes de guerra acontecidos durante la segunda guerra mundial son innumerables, y aunque fueron los alemanes quienes más crímenes probados cometieron, especialmente en el frente del este, la crueldad estuvo a la orden del día en todos los frentes, y en todos los bandos, aunque no siempre con la misma intensidad.     

Un período especialmente infernal tuvo lugar durante la batalla de Normandía cuando los hombres de la 3ª División Canadiense se enfrentaron a una de las unidades más ideologizadas y motivadas de las SS, la 12ª División Panzer, “Hitlerjugend”.

Combatientes de la «Hitlerjugend».

Entre el 7 y el 17 de junio los asesinatos de soldados aliados, mayoritariamente canadienses, a manos de las SS, fueron muchos y buena parte están documentados: 23 hombres en Authie y Buron el día 7; 22 en la Abbaye d´Ardenne, 26 en Audrieu, 35 en Fontenay le Pesnel y 3 en el Cuartel General del SS-Oberstürmbahnführer Wilhelm Mohnke en la Iglesia de Le Mesnil Party, todos ellos el día 9; 3 hombres más serán asesinados el 11 en el puesto de mando de Mohnke, así como 12 carristas y 7 soldados, también en Le Mesnil Party. Al día siguiente son 4 soldados, tres de ellos con un tiro en la cabeza, los asesinados en Rots, y 7 más lo serán en Mouen el día 17. Suman 142 de un total de 156 ejecutados, los demás siendo casos individuales.

La noticia de estas masacres no tardó en filtrarse a una tropa canadiense que también había sido animada a no dar cuartel cuando antes de la batalla se les representó  al enemigo con la peor faceta posible, algo imprescindible si se quiere convertir a un ciudadano normal en alguien capaz de matar. El éxito de estas medidas fue tan rotundo que los propios SS, como testimonió Friedrich Tobanisch en el proceso de Kurt Meyer, indicando que los hombres de la Hitlerjugend estaban convencidos de que los británicos y los canadienses no hacían prisioneros de las SS.

Es decir, los canadienses replicaron a los asesinatos de la peor manera posible, con más asesinatos. En “Caen, Anvil of Victory”, Alexander McKee aporta testimonios del tipo <<se hicieron pocos prisioneros, >> <<no era “salvajismo” ni “revancha”, era “SNAFU” (siglas de: Situation Normal, All Fucked Up), o “confusión organizada”. >> La mayoría de los incidentes se dieron cuando los soldados alemanes intentaban acercarse al frente para rendirse, en ese momento si alguno de los soldados aliados abría fuego todo el mundo empezaba a disparar, y normalmente los prisioneros acababan muertos.

Insignia divisionaria de la 12ª SS Panzer Division  «Hitlerjugend»

Sin embargo también hubo casos de asesinato más allá de la línea del frente. Según indica Craig W. Luther en su libro  <<Blood and Honor, the History of the 12th SS Panzer Division Hitler Youth, 1943-1945>>;  numerosos canadienses admitieron libremente en las entrevistas que sus propias tropas eran culpables de la ejecución de prisioneros enemigos en Normandía.  Y el memorial de Caen contiene la carta de un oficial canadiense que cuenta horrorizado como vio llegar a algunos combatientes de origen indio de su unidad con cabelleras colgando de sus fusiles.

No fueron solo los canadienses, por supuesto. Otros testimonios se refieren a otras unidades, por ejemplo, los hombres del 6º batallón, the Duque of Wellington Regiment, de la 49ª División de Infantería británica, fueron conocidos como los “Dirty Duques” por matar a algunos prisioneros, degollándolos incluso, tal y como apuntó en su diario la castellana de Boislonde.

Un SS prisionero, apenas un niño.

Pero no solo hubo actos de crueldad, sino que también los hubo en sentido inverso. Se dio el caso de que un oficial SS impidió en Rots que doce hombres fueran fusilados, y muchos prisioneros llegaron a las respectivas retaguardias habiendo sido decentemente tratados. De hecho, según fue transcurriendo la batalla los odios acabaron por controlarse. No hay registrado casi ningún asesinato efectuado por los hombres de la <<Hitlerjugend>> a partir del 17 de junio, y desde el momento en que la toma de Caen convirtió la batalla en un acontecimiento más fluido, también disminuyeron la “confusión organizada” en el lado canadiense, y aliado.

Lamentables, como ya hemos indicado, todos y cada uno de ellos.

  1. Francisco Javier says:

    Les recomiendo esta página:

    http://www.thememoryproject.com/stories/WWII/

    Fuera quien fuera el bando que inició los crímenes referidos en esta entrada, se inició una cadena de violencia, miedo, odio y crímenes entre ambos bandos difícilmente imparable. Cómo bien dices al principio del post, guerra-crímenes de guerra han ido, van e irán siempre ligados en los bandos enfrentados.
    Sobre la ardua tarea de los canadienses en Normandía recomendaría la obra de Mark Zuehlke.

  2. Francisco Javier says:

    Mark Zuehlke es un autor canadiense que está llevando a cabo una gran labor para la realización de «Canadian Battle Series» (http://www.zuehlke.ca/canadian-battle-series/) ahora mismo su obra consta de 9 libros sobre la historia del Ejercito Canadiense en Sicilia, Italia y Europa Occidental, sus próximos proyectos será publicar a finales de este año un libro sobre Dieppe, y en un futuro la campaña de Rhineland. Sobre Normandía tiene 3 libros:
    «Juno Beach»
    «Holding Juno»
    «Breakout from Juno»

    Saludos.

  3. Aurhand says:

    Los peores crímenes fueron cometidos por los alemanes o los japoneses? (en el nuevo libro de Beevor, ya habla de canibalismo organizado -silenciado hasta ahora- en campos de prisioneros aliados… a parte de las atrocidades hacia la población china, coreana… ya por todos conocida)

  4. Javier Veramendi B says:

    Gracias Francisco Javier.
    Aurhand. La experiencia me dice que los peores crímenes, son los que cometen contra uno mismo. Dicho esto, es muy difícil graduar si fueron los japoneses o los alemanes, o los canadienses si me apuras. Depende de muchos aspectos.
    A fin de cuentas ¿Que era peor, el asesinato cometido por un guerrero mongol en Bukhara o el cometido por un patricio romano en su domus de Nápoles? La frase no pretende ser un chiste, sino enfocar el tema desde la sociedad y la cultura de quien comete el asesinato. A modo de ejemplo.

    Un saludo.

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