En pocos días se cumplirá el aniversario de la batalla de Arnhem, Operación Market-Garden (17 a 25 de septiembre de 1944), y no queremos aprovechar la ocasión de ir trayendo algunos testimonios de quienes lucharon en dicha batalla.

En concreto, en esta entrada, queremos aportar los últimos párrafos del testimonio del Teniente Coronel J.C. Winchester, de los Ingenieros Reales, oficial al mando de la 9ª Compañía de Campaña (aerotransportada) de dicho cuerpo, referentes a la retirada a través del Rhin que tuvo lugar durante la noche del 25 al 26 de septiembre.

Embarcando hacia Arnhem.

<<En torno a las 7 pm me puse en camino acompañado por tres ingenieros cargados con muchos rollos de cinta marcadora y marqué toda la ruta [que debía seguirse hasta la orilla durante la evacuación] desde cerca del Cuartel General Divisionario hasta los puntos de transbordo. Teníamos que desplegar alrededor de una milla [1,6 km] de cinta y eran las 9 pm antes de que hubiéramos llegado al río. Nos dimos toda la prisa posible, pero era muy necesario el silencio –en algunos sitios el enemigo estaba a 40 yardas [36,50 m] y sabíamos que en breve muchos hombres iban a seguir nuestros rastro- y dos veces fuimos interrumpidos por combates locales. Poco después de que alcanzáramos el río, los primeros grupos de hombres empezaron a llegar.

Durante un corto periodo de tiempo, el transbordo fue sobre ruedas; entonces, posiblemente pensando que estábamos reforzando nuestro perímetro en vez de evacuándolo, el enemigo empezó a bombardear sin piedad, con obuses y morteros, los puntos de embarque. Muchas de las embarcaciones fueron hundidas y en la orilla del río las bajas empezaron a ascender. Los ingenieros divisionarios de la 43ª, sin embargo, continuaron con su tarea valerosamente y el transbordo continuó hasta las primeras horas de la mañana del martes, cuando la luz diurna impidió continuar con las operaciones. >>

Un croquis del transbordo.

<<Habiendo llegado a la orilla del río entre los primeros, empecé a actuar de “beachmaster” [en una operación anfibia, quien se encarga de organizar las idas y venidas y los apilamientos y concentraciones de hombres, así como la llegada y partida de embarcaciones, en y alrededor de la playa]. Esto incluía encargarme de hacer venir a los grupos para que embarcaran según cada embarcación iba llegando, proveyendo que los heridos fueran evacuados los primeros y clasificando a las tropas que estaban esperando a cubierto para embarcar.

Era una noche muy oscura y lluviosa, lo que fue una suerte en muchos sentidos, pero hizo que el control del procedimiento de embarque fuera difícil. La disciplina en la orilla del río fue excelente. Había muy pocas embarcaciones para el transbordo y la mayoría de los hombres tuvieron que esperar un largo rato acurrucados contra la orilla del río bajo un fuerte fuego de artillería y morteros. Aquellos que eran buenos nadadores se metieron en el agua, casi sin ropa y con sus armas personales, haciendo sitio en las embarcaciones para los que no sabían nadar y para los heridos, de los cuales había muchos. Los hombres se habían abierto camino hasta el río en grupos de 12 a 14 (la carga de una embarcación) y fueron embarcados por unidades siempre que fue posible, y en el orden en que llegaron. >>

<<En torno a la 1 am, los hombres que estaban esperando para cruzar estaban tumbados a cubierto a por toda una larga franja del río, y las embarcaciones de transbordo estaban varando cualquier sitio a lo largo de toda la franja. En aquel momento estaba completamente exhausto y mi papel como “beachmaster” era superfluo. Las embarcaciones estaban cargando cualquier grupo que resultara ser el más cercano a ellos cuando varaban en la orilla. Me había asegurado que la mayoría de mis ingenieros habían cruzado el río y decidí entonces unirme a ellos, en cuanto una lancha llegó justo frente a mí y hubo una plaza libre.

Según nuestra embarcación topaba con la orilla sur fui izado a la orilla, me metieron prisas para que fuera más allá de la parte pantanosa siguiendo por el camino marcado por una cinta blanca, y me encontré en un huerto de manzanos.  Después de los últimos nueve días de espera de la llegada de nuestras tropas era una gran alegría haberme unido por fin a ellas. Después de un rato de descanso, caminé durante tres millas [4,8 Km] muy, muy largas hasta Driel, donde en un granero los hombres de una unidad de la 43ª división me dieron la más deliciosa taza de té y ron. Después, me hice con un par de mantas, encontré un camión que iba a Nimega, salté dentro y de inmediato me dormí. >>

Supervivientes.

<<Pasamos dos noches en Nimega, descansando y siendo equipados con ropa nueva y seca, y entonces nos condujeron al aeródromo de Bruselas. Desde allí fuimos llevados por avión a un aeródromo a unas veinte millas [32 Km] de nuestro acantonamiento en Lincolnshire. Era bueno estar otra vez de vuelta, pero el pasaje de lista de la compañía al día siguiente fue un proceso muy entristecedor. >>

<<De 8 oficiales y 200 ingenieros que habían dejado Inglaterra por aire una quincena antes, los únicos que contestaron al ser leído su nombre fuimos 56 ingenieros y yo. >>

El narrador.

 

  1. Francisco Javier says:

    Hola, Javier he visto que el día 17 se pone a la venta la primera parte del estudio cartográfico de Market Garden (estoy deseando hincarle el diente), mi pregunta es para saber si la publicación de la parte correspondiente a las tropas americanas y sucesivas (si las hay) se retrasará mucho.
    Agradezco el esfuerzo en la publicación de este estudio cartográfico, ya os comentaré mis opiniones. Saludos.

  2. Javier Veramendi B says:

    Buenos días.

    También te contesto aquí :-).
    La publicación de la primera serie se retrasará un pelín, alrededor de una semana, por problemas de “postproducción” (que le dicen). Queremos repasar cada mapa para que sean lo más homogéneos posibles, gráficamente hablando. La parte histórica está hecha.

    Con respecto a las otras series, saldrán. El plazo, sin embargo, depende de varias variables. El tiempo que nos dejen otros proyectos es una, el éxito que tenga esta primera serie otra igualmente determinante. Lo cierto es que nuestra virtud, y nuestra condena, es que somos “amateurs” y solo disponemos de nuestro tiempo libre para sacar adelante los proyectos.

    Pero saldrán.

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