Cuando, el 3 de septiembre de 1939, el Reino Unido declaró la guerra a Alemania, el conflicto quedaba muy lejos de las tierras australianas. Sin embargo, estos, que se sentían tan <<británicos>> como los propios ingleses, y a pesar de ser un dominio semiindependiente, pronto empezaron a aportar toda la ayuda militar posible a su asediada metrópoli.

Los primeros elementos que llegaron a la zona de combate fueron los escuadrones de la RAAF (Fuerza Aérea Real Australiana), seguidos por los buques de la flota y por la 2ª Fuerza Imperial Australiana (Australian Imperial Force, la 1ª había sido la enviada durante la primera guerra mundial). El resultado más inmediato de esta ayuda fue que el país quedó completamente indefenso ante las naciones de su entorno. Estamos hablando de Japón.

Port Moresby, en 1942. Con su único muelle, no era una gran base, pero era la única que había.

Mientras la tensión subía en el pacífico, con los japoneses expandiéndose por Asia continental y los Estados Unidos apretando cada vez más el embargo económico; Australia, y principalmente su Primer Ministro Sir Robert Gordon Menzies, seguían sin preocuparse por la situación militar del país. En aquel momento Australia tenía dos ejércitos bien distintos: los magníficos combatientes de la 2ª Fuerza Imperial por un lado, y los voluntarios de la milicia por otro. Estos últimos, conocidos como <<Chocos>> (diminución de <<chocolate soldiers>> soldados de chocolate), estaban mal armados, peor entrenados y pésimamente comandados.

Cuando el 7 de diciembre de 1941 los japoneses atacaron Pearl Harbor y la guerra estalló en el pacífico, la gran mayoría de los australianos cayeron en la cuenta de su delicada situación. Si decimos la gran mayoría es porque había un hombre que llevaba ya ocho semanas peleando para mejorar la situación militar Australiana: John Curtin, quien había sustituido a Menzies como primer ministro el 7 de octubre.

La primera gran preocupación de Curtin fue la defensa de su nación, y para ello eran necesarias dos cosas: en primer lugar que Churchill le devolviera las tropas que habían sido enviadas a Europa, y en segundo lugar que conseguir que no se aplicara, al menos en lo que a Australia se refería, el acuerdo entre Roosevelt y Churchill que señalaba a Alemania como el enemigo principal y a Japón como el secundario.

Para obtener el segundo resultado, y a la vista de la creciente mala relación con el Reino Unido debido a la cuestión de la repatriación de las tropas, Curtin se puso llanamente del lado de los Estados Unidos. Fue una jugada maestra, en la que ofreció su país como base y aceptó la presencia de un comandante supremo estadounidense a cambio de que la nación americana los proveyera de armas, pertrechos, aviones y vehículos, y enviara tropas para ayudar a la defensa de la isla-continente.

John Curtin HGH, Primer Ministro Laborista de Australia. Probablemente fue uno de los salvadores de su país. Murió, agotado, en julio de 1945

 A Churchill no le sentó demasiado bien el cambio de orientación del <<dominio>>, que consiguió puentear en parte gracias a su relación con Roosevelt. El momento más tenso surgió con referencia a la vuelta a casa de las tropas. Cuando Churchill accedió a reenviar la 7ª y la 6ª (en este orden) divisiones australianas a oriente, y tras discutirse duramente donde debía estar la primera línea de defensa, se decidió que Malasia sería el destino de esta fuerza, ya que desde allí iba a poder defender tanto la India como la propia Australia, tanto occidente como oriente.

Sin embargo la estrepitosa rendición de Singapur, donde los australianos perdieron una división de primera línea (la 8ª) y los británicos otra (la 18ª), fue una catástrofe. Para los australianos aquella derrota era como Dunkerque, ahora iban a tener que luchar en su propia isla, y en cuanto a Churchill, nunca les perdonó la pérdida de la división británica que había empeñado allí para defender el camino hacia la isla-continente, y decidió enviar a las tropas australianas que volvían hacia casa a la India, y no hasta su destino. La situación alcanzó su momento de máxima tensión en febrero de 1942, con motivo del traslado de la 7ª División Australiana. Los japoneses estaban amenazando Rangún, en Birmania, y Churchill decidió presionar a Curtin con el argumento de que la división era absolutamente imprescindible en Birmania. Incluso consiguió que Roosevelt se uniera a su petición, amenazando ambos, aunque más veladamente el segundo, con abandonar Australia a su destino si no colaboraban.

«Chocos» australianos en Nueva Guinea. Mal armados, mal entrenados y no demasiado bien comandados, aún así lucharon magníficamente.

 A pesar de la oposición de su gobierno, de su alto mando, de la prensa e incluso de parte de su población, Curtin aguantó el envite y, sin atender a razones exigió la vuelta a casa de la unidad para que participara en la defensa del país. Él sabía bien que, a pesar de sus amenazas, Roosevelt no podía renunciar a una base militar como Australia, y en cuanto Churchill, ya se vería más adelante. Sin embargo, para cuando Curtin volvió a comunicar su negativa, Churchill, por su propia cuenta, ya había desviado el convoy con las tropas hacia Ceilán.

El Primer Ministro australiano se puso furioso, indicando a Chuchill, nada veladamente, que sería responsable de lo que sucediera. La tensión alcanzó tal punto que, finalmente, el británico tuvo que ceder. El convoy se reabasteció de combustible en Colombo, y siguió rumbo a Australia. Rangún cayó en manos japonesas el 7 de marzo, pero los australianos no estaban allí, sino que iban camino de Port Moresby, donde pronto combatirían a los japoneses en la pista de Kokoda.

  1. dani says:

    El año pasado hice la colección Soldados de la II Guerra Mundial, de Osprey. Me quedé con las ganas de que dedicaran un capítulo a la contribución australiana a la IIGM. ¿Cuantas divisiones llegaron a organizar? En la primera parte de la guerra fueron unidades de élite, pero tengo entendido que las ganas de pelea luego flojearon y se dedicaron a frentes muy secundarios.

  2. Gluntz says:

    Hola dani:

    Las unidades del Ejército australiano durante la SGM, fueron de las más combativas y competentes de los Aliados y no flojearon en ningún frente de batalla. Estuvieron combatiendo en Grecia continental, en Creta, en el Norte de África, en Siria, en Líbano, y en el Pacífico, frente a los japoneses: Malaya, Timor, Singapur, Nueva Guinea, Nueva Bretaña, Islas Salomón, Borneo.

    Saludos

    Las principales divisiones australianas fueron: la 6ª, la 7º, la 8ª y la 9ª, todas ellas de Infantería. Y además, hay que contar a las Reales Fuerzas Aéreas Australianas y a la Real Armada Australiana que tomaron parte en la Batalla del Atlántico, la Batalla de Inglaterra, el desembarco de Normandía, etc.., además de apoyar a las fuerzas terrestres australianas en todos los frentes que éstas estuvieron presentes.

    Las Fuerzas Armadas de Australia durante la SGM, tuvieron 27000 muertos y 23000 heridos.

    Saludos

  3. Javier Veramendi B says:

    Buenas tardes señores.

    Si bien en su conjunto las fuerzas armadas australianas se desempeñaron magníficamente, y no habiendo fallas ni en la marina, que era escasa, ni en la fuerza aérea; si hay que decir que el ejército australiano fue dual. Hubo dos ejércitos muy distintos.

    Por un lado la 2ª Fuerza Imperial, formada por las divisiones que citaba Gluntz, de las cuales tres estuvieron en Oriente Medio, y la 8ª (división de infantería) fue lamentablemente destrozada en Singapur.

    Por otro estaban las fuerzas de milicias: mal entrenadas, mal comandadas y mal equipadas. Estas fuerzas no estuvieron en absoluto al mismo nivel que las anteriores.

    A esto hay que añadir que a partir de 1943 las fuerzas armadas australianas se desmotivaron mucho, y su actuación durante la segunda mitad de la guerra fue muy inferior a la de la primera mitad. En parte debido a las durísimas condiciones en las que acabaron combatiendo, pero también por hastío de la propia nación, una vez que la guerra empezó a alejarse de sus costas.

    Habrá mas entradas sobre este tema, y sobre la primera parte de la campaña de Nueva Guinea.

    Saludos.

  4. dani says:

    Yo me refería a eso, a la época de 1943 en adelante, cuando la guerra se alejó de las costas de Australia. Las unidades australianas no volvieron a combatir en campañas principales.
    También había leído sobre la «apatía» del frente casero, con por ejemplo estibadores que organizaban huelgas en plena guerra.

  5. Bonociudad says:

    Los australianos se llegaron a enfrentar en Oriente Medio a las fuerzas francesas de Vichy, que en aquella zina se desplegaron para contener a los aliados. Esta es la orimera razón por la que los aguerridos diggers, mote de los australianos, no han pasado a la historia, porque les tocó encargarse de la faena sucia. La segunda razón estriba en McArthur, quien despotricó mucho de los soldados australianos, creándoles la fama infundada de vagos e indisciplinados. Sin embargo, en la batalla del paso, o sendero, pq la denominación es objeto de polemica historiografica, Australia fue la primera nacion q derrotó al todopoderoso Imperio nipón.
    Tuve la suerte de pasar unas vacaciones en Australia y Nueva Zelanda. Alli aprendí su version sobre la guerra del pacífico, muy critica con americanos y, en especial, sus mandos. Existe una version cinematográfica de la batalla de Kokoda, reciente, titulada precisamente Kokoda.

  6. Javier Veramendi B says:

    La coducta del General Blamey, Australiano y jefe supremo de las fuerzas de tierra en aquel escenario, estuvo más supeditada a la política que a las necesidades militares; y como el país necesitaba a los Estados Unidos, se encargó de dorarle la píldora a Mac Arthur, yendo incluso contra sus propios subordinados.
    La de la pista de Kokoda es, desde luego, una historia interesantísima.

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