Star of the West, la estrella del oeste, el nombre mismo del barco tenía algo de evocador. Como ya adelantábamos en la entrada anterior, fletado por 1250 dólares al día, se trataba de un vapor civil, completamente desarmado que, según los planes diseñados por el general Winfield Scott, tenía que ser capaz de llegar hasta fuerte Sumter sin ser atacado por las baterías de Carolina del Sur (recordemos que la confederación, como tal, aún no se había formado, ni había estallado la guerra de secesión) ya que no era un buque de guerra. El objetivo, reforzar y reabastecer a la guarnición federal de fuerte Sumter.

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Un croquis del Star of the West

Sin embargo, como bien podrá imaginar el lector a estas alturas, bajo la égida de un Gobierno titubeante y que solo seguía en el cargo a la espera de la nueva administración Lincoln, lo que parecía un plan sencillo pronto se torció.

El 5 de enero de 1861, el teniente Charles Woods tomó el mando de la fuerza, advertido de que debía de ocultar su objetivo hasta el último momento; mientras, se informaba al comandante Anderson, en fuerte Sumter, de que la misión estaba en marcha, y de que si las baterías rebeldes disparaban contra el buque desarmado, entonces tenía que devolver el fuego. Hasta aquí todo parecería correcto, si no fuera porque a Anderson se le envió la información ¡por correo ordinario! Es un dato sorprendente no solo porque cualquiera podía interceptar la misiva, sino también porque esta no iba a llegar a tiempo. Pedirle al jefe de correos de la escindida Carolina del Sur que tuviera a bien entregar una carta en la guarnición federal que cerraba el acceso marítimo a su capital, sin duda era mucho pedir.

Resultado de imagen de fort sumterBaterías confederadas frente a fuerte Sumter, en abril. En enero no estaban todas desplegadas.

Pero en realidad no hizo falta nada esto. ¡El Star of the West se dirige a Charleston para reforzar y suministrar fuerte Sumter! Anunciaron, el 7 de enero, a los cuatro vientos, los titulares de los periódicos neoyorquinos. En aquel momento la fuerza de Woods estaba en camino, y por supuesto se había perdido por completo el efecto sorpresa. Cosa curiosa en aquella época. Si la noticia aún podía llegar a Charleston por vía telegráfica en apenas unas horas, era imposible que Woods supiera que su misión había quedado al descubierto, ya que aún no había modo de comunicarse con un barco en el mar. Por suerte, el convoy tenía que detenerse en Hampton Roads, donde esperaba el vapor de guerra Brooklyn.

Se trataba del mismo navío mencionado anteriormente y cuya capacidad para cruzar los bajíos de Charleston había sido puesto en duda pero que, dadas las circunstancias, ahora parecía una magnífica opción para escoltar al Star of the West hasta su destino. Así, el secretario de Marina Isaac Toucy envió dos juegos de órdenes, uno para el teniente Woods, al mando del convoy, que tenía que serle entregado en el mar por el capitán William Walker, al mando del Brooklyn y destinatario del otro, cuando ambos buques se encontraran en alta mar.

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Una de las primeras fotografías del Brooklyn, armado con un cañón de ánima lisa de 10 pulgadas y 20, también de ánima lisa, de 9 pulgadas.

La orden para Woods indicaba que el Brooklyn tenía una doble misión: “primero, dar ayuda y socorro en caso de que su buque resulte… dañado; y segundo entregar esta orden de regresar a su destacamento en caso de que no pueda desembarcar en fuerte Sumter”. Dada la posibilidad de que los cañones del Estado escindido abrieran fuego ¿se consideraría este hecho como incapacitante? La doctrina de la época daba mucho más valor a un cañón en tierra que al de un buque, y teniendo en cuenta que el Star of the West no iba armado, con más razón había que considerar el fuego enemigo como un factor que impediría el desembarco. Pero esto dejaba fuera de combate la orden de dar ayuda y socorro, es decir, la primera opción quedaba anulada por la segunda, salvo que un cañonazo inesperado dañara al Star of the West, obligando al Brooklyn a disparar contra las baterías confederadas y así permitir el desembarco del contingente destinado a fuerte Sumter.

Por otro lado, la orden para el capitán Walker indicaba que debía dar la ayuda y asistencia que requiriera el Star of the West, pero no se consideraba “oportuno que cruzara los bajíos que llevaban al puerto”. En estas condiciones, es evidente que el vapor solo podía hacer una cosa. Esperar en alta mar, luego la misión del Brooklyn era completamente inútil.

Lo veremos en la próxima entrada.

  1. Dani says:

    Pues si que lo liaron bien, como en un chiste, lo malo es que estaban jugando con la vida de muchas personas.
    ¿A quien convenía que estallara la guerra cuanto antes? Porque los dos bandos estaban improvisando pero mientras el sur tenía decidida la secesión en el norte el gobierno no estaba decidido.

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