No somos muy dados a las efemérides, pero hay algunas que son difícilmente olvidables. Por ejemplo hoy, primero de julio del año 2013, se cumple el aniversario de lo que tal vez pudo ser pero no fue; pues hace 150 años, junto a una localidad de Pennsilvania llamada Gettysburg, el federal Ejército del Potomac y el confederado Ejército de Virginia del Norte chocaron en una batalla que pudo haber cambiado la historia. Dedicaremos pues la entrada de hoy, una extraordinaria mañana y la del miércoles, a hacer una breve narración de algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar el 1, 2 y 3 de julio de 1863.

Los movimientos del Ejército de Virginia del Norte, y del Ejército del Potomac, camino de Gettysburg.

EL PRIMER DÍA

El origen inmediato de la batalla podemos encontrarlo el día anterior, 30 de junio, cuando tropas confederadas de la división del General Heth trataron de entrar en Gettysburg, con la idea de que allí había un almacén de zapatos. Si tenemos en cuenta que, tan solo una semana antes, habían pasado por allí las tropas confederadas del General Ewell, “recogiendo” en el pueblo todo lo que pudiera ser de utilidad al ejército confederado, la ilusión de los zapatos no era más que eso.

Sin embargo no llegaron a averiguarlo, pues fueron rechazados por la caballería federal de Buford. Los confederados se retiraron pensando que eran simples milicias locales, y decidieron que al día siguiente volverían en mayor número. Así pues, el día 1 de julio una fuerza un tanto más consistente, dos brigadas, las de James Archer y Joe Davis (sobrino del presidente confederado, por cierto), ambas de la división del General Heth, se dispusieron a barrer a las milicias locales y entrar en la localidad. “No se dejen atraer a una batalla”, era la única orden que Lee había dado a sus subordinados, pues quería concentrar primero su ejército y encontrar después un campo de batalla conveniente.

Archer y Davis, sin embargo, hicieron exactamente eso, meterse en una batalla; pues al acercarse a la localidad desde el oeste-noroeste, siguiendo la carretera de Chambersburg, empezaron un enfrentamiento con la caballería de Buford quien a su vez no tardó en llamar al grueso del ejército federal.

La batalla en el corte de ferrocarril, donde los confederados de la Brigada de Joe Davis fueron derrotados, temporalmente.

Este, por su parte, se hallaba en una situación compleja. Aún era de noche, durante la madrugada del 28 de junio (3 días antes), cuando el General George Gordon Meade, a la sazón comandante en jefe del V Cuerpo federal, fue despertado por su ayudante. Un mensajero de Washington lo estaba esperando. Como si de una tragedia griega se tratara, lo que el mensajero traía a aquellas horas previas a la salida del sol era su nombramiento como Comandante en Jefe del Ejército del Potomac, y la destitución de su antecesor el General Hooker.

Así pues, recién nombrado y con el ejército de Lee en suelo norteño, Meade solo podía hacer dos cosas: ser prudente y confiar tanto en el Estado Mayor de Hooker –lo que en el futuro le daría problemas- como en sus jefes de cuerpo de ejército –a pesar de que algunos lo habían sobrepasado en rango hasta entonces. Lo primero que hizo, ya durante la jornada, fue buscar una posición defensiva donde poder librar batalla contra los confederados, y la encontró, pero no en Gettysburg, sino más al sur. De inmediato empezó a hacer planes para atraer hacia ella al ejército de Lee.

La Brigada de Hierro del Oeste, en lo alto de la McPherson Ridge. Al fondo se puede ver al General Reynolds, justo antes de su muerte.

 Pero no todo es seguro en la guerra, y por eso, cuando el 1 de julio le anunciaron lo que estaba pasando en aquel pequeño pueblo de Pennsylvania, decidió enviar hacia allí al General Reynolds, quien hacía apenas unos días había sido su superior por antigüedad y ahora, como Comandante en Jefe del I Cuerpo, era su subordinado. Esta, que probablemente era uno de los mejores generales de la unión,  partió con una doble misión: apoyar a Buford primero, pero sobre todo, decidir si Gettysburg era “el” campo de batalla. Decidió que si, justo antes de que una bala confederada impactara en la base de su cuello y lo matara.

Mientras tanto, la batalla rugía con rabia en la cresta de McPherson, la penúltima posición federal, donde el incendio había crecido exponencialmente, devorando más y más tropas confederadas: primero las del General Heth (un jefe de división), luego, ante el desarrollo de los acontecimientos, las enviadas por el General Hill (Jefe de Cuerpo), y finalmente por el propio Lee. En aquella época, retirarse de un campo de batalla era siempre una cuestión ardua, que, finalmente, el Comandante en Jefe confederado no quiso probar. Iba a haber una gran batalla en Gettysburg.

A lo largo de la mañana la batalla por la cresta de McPherson fue brutal. Los regimientos de Archer, Davis, Brockenbrough y Pettigrew fueron destrozados, como lo fueron los del I Cuerpo de la unión, que tras la muerte de Reynolds estaban ahora bajo el mando del General Abner Doubleday. Y no solo allí los combates se habían ido extendiendo hacia el norte y hacia el este, pues mientras las tropas de Hill venían del oeste, las del cuerpo confederado de Ewell lo hicieron desde el norte, donde el XI Cuerpo de Ejército, comandado por el General Oliver Howard, trató de contenerlas; sin mucho éxito.

El Monumento de Cemetery Hill, donde las fuerzas federales consiguieron reorganizarse.

A pesar de los reveses sufridos en la trinchera del ferrocarril, o en el arroyo de Willoughby, o de la dura lucha que tuvo que sostener la brigada de Iverson en Oak Ridge, al final, el ejército federal se derrumbó. Lee estaba a las puertas de una gran victoria…

Y la impidió quien menos se hubiera imaginado, la impidió el General Howard, que no era, en absoluto, el mejor oficial disponible, y cuyo cuerpo de ejército, en gran parte formado por inmigrantes de origen alemán, estaba manchado con el estigma de la cobardía desde la batalla de Chancellorsville. Ciertamente, primero fue derrotado al norte de Gettysburg, y sus hombres cruzaron el pueblo a la carrera, débilmente perseguidos por las tropas confederadas de Ewell; pero ciertamente, había dejado una fuerza de reserva que permitió que los azules se reorganizaran sobre Cemetery Hill, que proporcionó el punto de anclaje desde el que se formó el anzuelo que, recorriendo las lomas desde Culp´s Hill hasta Big Round Top, formaría la posición federal.

Aquella noche, aunque tenían el campo, los confederados aún no habían obtenido la victoria.

Sigue en Gettysburg, 150 Aniversario (II/3) 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.