El 7 de junio los aliados efectuaron un asalto general contra Sebastopol, logrando tomar parte de las defensas exteriores rusas a un coste de 6900 soldados aliados por 8500 rusos.

Asalto francés al fuerte Malakoff

Los aliados reanudaron su asalto sobre los dos fuertes rusos de Malakoff y Redan en los días 17 y 18 de junio. El ataque sufrió de una pobre coordinación y tanto la embestida francesa contra Malakoff como la británica contra Redan fracasaron. Los atacantes perdieron 4000 hombres y los defensores unos 5400.

Reglan murió diez días más tarde y fue sustituido por el general Sir James Simpson. Los aliados sometieron entonces a Sebastopol a un bombardeo constante. Las bajas rusas se elevaban a unas 350 diarias, lo que mermaba poco a poco a las fuerzas del zar. El tiempo se les acababa, así que los rusos hicieron un último esfuerzo para cortar las líneas aliadas a Sebastopol.

El 16 de agosto Gorchakov envió a dos cuerpos contra un contingente de 32.000 franceses y sardos. La batalla que siguió en la cresta de Fakir, un terreno elevado que dominaba el río Chernaya, concluyó con una derrota rusa. Las bajas rusas fueron enormes, 8200 hombres, de los que 3200 eran muertos. Los aliados por su parte sufrieron 1700 bajas.

El 8 de septiembre, tras otros cuatro días de intensos bombardeos, los franceses llevaron a cabo el que quizá fuera el único asalto bien planificado y efectivamente ejecutado de la guerra contra el fuerte Malakoff. No se dio ninguna señal; el ataque se lanzó a medianoche después de que los oficiales sincronizasen sus relojes.

En el duro combate cuerpo a cuerpo que le sucedió, los franceses lograron hacerse con el control del fuerte. Los rusos rechazaron un asalto británico en Redan pero los franceses podían dirigir ahora su fuego directamente contra dicho fuerte, lo que provocó una retirada rusa con fuertes bajas.

Gorchakov comenzó a volar las fortificaciones rusas restantes esa noche y evacuó Sebastopol el 9 de septiembre. El asalto final a la fortaleza rusa había costado más de 10.000 bajas aliadas. Los rusos quizá perdieran alrededor de 13.000.

Aunque también hubo enfrentamientos en los Balcanes y en el mar Negro, el asedio de Sebastopol fue el acontecimiento principal de la Guerra de Crimea. Con la amenaza de intervención de Suecia y con la presentación de un ultimátum por parte de Austria, los rusos accedieron a entablar conversaciones de paz el 1 de febrero. Cada contendiente perdió alrededor de un cuarto de millón de hombres a causa de los combates y las enfermedades.

Interior del fuerte Redan

El Congreso de París tuvo lugar entre el 25 de febrero y el 30 de marzo de 1856. Aunque el emperador francés Napoleón III había esperado que se discutieran todos los asuntos candentes europeos, incluidas Italia y Polonia, Gran Bretaña se puso del lado de Austria en su proposición de volver al status quo ante bellum. Su interés no iba más allá de contener el expansionismo ruso y apuntalar al Imperio Otomano.

Por tanto, bajo los términos del Tratado de París, las grandes potencias mantuvieron la integridad territorial del Imperio Otomano. Rusia se vio obligada a ceder la desembocadura del río Danubio y una franja de tierra de Besarabia. También acordó entregar Kars, tomada durante la guerra. Moldavia y Valaquia se situaron bajo un protectorado de las grandes potencias. A consecuencia de las elecciones celebradas en 1862 y 1878 adquirió su independencia el Reino de Rumanía. Rusia tuvo que reconocer la neutralidad del mar Negro.

En la Declaración de París las grandes potencias adoptaron también una nueva normativa internacional respecto a la guerra naval, que ilegalizaban el corso y estipulaban que los bienes enemigos quedaban protegidos en caso de ir con bandera neutral salvo en casos de contrabando, y además estipulaban que un bloqueo debe ser efectivo para que fuera vinculante en derecho internacional.

Viene de El asedio de Sebastopol de 1855 (I)

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  1. Dani says:

    Muy buen artículo, peor me ha sabido a poco. La guerra de Crimea es la “típica guerra” de la que todo el “mundo” habla pero de la que es complicado encontrar buena información (al menos en español).
    Lo que me ha sorprendido es el número de bajas en los asaltos a las fortificaciones rusas. En aquellos tiempos solían tener más bajas el que atacaba que el que defendía. Sobretodo cuando los ataques eran rechazados.
    Sabía de la intervención “diplomática” de Austria-Hungría, que al movilizar un ejércio hacia la zona sufrió un gigantesco número de bajas por enfermedad. Pero ni idea de la inervención de Suecia. ¿No era para esa época ya un enano militar?

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