Cuba fue el principio del fin. Entre el 1 y el 3 de julio de 1898, primero con la conquista estadounidenses de El Caney y los Altos de San Juan, y después con la destrucción de la flota del almirante Cervera, se inició la pérdida del imperio ultramarino español. Posteriormente caerían Puerto Rico y las islas Filipinas, y el país acabaría sumiéndose en un estupor incrédulo y en la búsqueda de una nueva identidad nacional, tras quedar definitivamente enterrada la gesta colonizadora iniciada con el viaje de Cristóbal Colón, y tras echarse la llave al sepulcro del Cid, como dijo el regeneracionista Joaquín Costa.

Mucho habían cambiado las cosas desde aquel año de 1492, cuando los Reyes Católicos iniciaron el proceso imperial que llevaría a la principal nación ibérica a dominar la mayor parte del continente sudamericano. Siglo tras siglo, de allende el océano habían llegado primero los medios para una poderosa política imperial, y luego, problemas, cuando España, empobrecida y agotada, empezó a retirarse del club de países de primera línea para empezar a mirarse en el espejo de los tiempos pasados. Si la Guerra de la Independencia acabaría por señalar el pistoletazo de salida de la emancipación, para bien o para mal, de los territorios continentales, las islas tendrían que esperar un poco más: a las violentas guerras civiles provocadas por la pugna entre progreso y tradición que cuajaron los tres alzamientos carlistas a los que tuvo que enfrentarse el Gobierno español, a las diferencias con que la península quiso tratarlas y a la falta de medios económicos que permitieran, a falta del acuerdo que negó la carencia de voluntad política de alcanzarlo, pacificar a la perla de las Antillas.

Tres guerras iban a necesitar los insurgentes cubanos, los mambises, la Guerra Grande, de 1868 a 1878, la Guerra Chiquita, entre 1879 y 1880, y finalmente la Guerra de la Independencia, que comenzó en 1895 pero no llevó hasta la emancipación del país sino a una nueva guerra, esta vez entre potencias internacionales, para acercarse a la independencia. Tras 1989, la nueva ocupación correría a cargo de los Estados Unidos.

Hay que decir que por aquel entonces la nación norteamericana aún no había llegado al estatus de superpotencia que alcanzaría después. Por aquel entonces no eran más que un país en desarrollo cuya primera guerra internacional había sido contra México, que había sufrido después una cruentísima guerra civil y había sido, finalmente, protagonista de una larga y belicosa expansión hacia el oeste, de costa a costa. La expansión era, precisamente, uno de los elementos fundamentales de una doctrina muy en boga en el siglo XIX, la del “destino manifiesto”, que situaba al continente bajo el control futuro de la naciente potencia. “América para los americanos”, había anunciado, ya en 1823, el presidente Monroe. Y cuba formaba parte, qué duda cabe, de aquella “América”.

Pero aunque ni su ejército ni su marina fueran los más poderosos del mundo (aún), y aunque –si se quiere evitar un largo y enconado debate– no fueran tampoco mucho más poderosos que los de España, en la guerra cuya chispa prendió el acorazado Maine pero cuyo combustible eran la prensa y los intereses económicos de la nación en ascenso, los Estados Unidos iban a disponer de la ventaja geoestratégica definitiva: se hallaban del lado bueno del océano.

Para España la contienda supuso pues un reto desde el primero momento, ya que cada refuerzo, cada pertrecho y cada buque de guerra tenía que cruzar el Atlántico para llegar a su destino. Así, no es de extrañar que le plan estratégico norteamericano consistiera, desde el primer momento, en bloquear la isla y esperar a la escuadra española en aguas caribeñas, donde se dilucidaría quien iba a tener el control del mar y en consecuencia la carta ganadora, aprovechando la ventaja que suponía tener todos los medios a mano, y no al otro lado de un océano. Sirva de ejemplo el hecho de que cualquier acorazado norteamericano averiado solo tendría que ascender por la costa este, territorio amigo, para encaminarse al dique de reparaciones, mientras que los buques españoles iban a tener que volver a través de las procelas atlánticas, territorio de nadie, sin lugar en el que refugiarse.

Algo pasaría con cada soldado, arma y bala: una vez bloqueada la isla los españoles iban a tener que luchar con lo que tenían, engañando a la necesidad con el cargamento de algún buque rompedor de bloqueos, pero poco más; mientras que los estadounidenses iban a aprovechar el control del tráfico marítimo para recibir refuerzos y pertrechos, primero con dificultad pero posteriormente tanto como necesitaran, provenientes de casa, justo al lado.

Daiquirí, las Guásimas, Aguadores, el Caney y San Juan son otros tantos nombres que asociamos a la campaña estadounidense por Santiago de Cuba; combates entre naciones establecidas en los que solemos olvidar a los independentistas cubanos, a los que no reconocieron como beligerantes ni sus aliados americanos del norte, pero que sin duda aportaron mucho obligando al ejército defensor a dispersar sus esfuerzos por si aparecían fantasmas en vez de concentrarse en la derrota de una expedición cuyas tropas eran menos en cantidad e iguales en calidad. ¿Qué hubiera pasado de concentrarse las tropas españolas en la derrota de los estadounidenses? Tal vez que se hubiera perdido toda la isla igualmente, pero en manos de los independentistas cubanos, que sin embargo tuvieron que contentarse con hostigar, distraer y entretener a las tropas defensoras y con ser desdeñados por sus “aliados”, que acabarían por hacerse con el control de la isla.

Quienes fueron los españoles, estadounidense y mambises, como combatieron, donde lo hicieron y como se ganó y se perdió aquella contienda, incluyendo una breve semblanza del almirante Cervera, a la vez héroe y villano de esta historia, nos lo trae el último número de Desperta Ferro Contemporánea, a la venta desde hoy mismo.

 

  1. Gustavo Adolfo Gárriz López says:

    Yo cada vez tengo mas claro, a cada libro que leo sobre el asunto, que la guerra se perdió en los despachos y salones de Madrid. Fue una guerra mal dirigida, mal gestionada y en la cual se engaño a la opinión pública. Se envió a nuestros marinos a una guerra en la que no podían hacer lo mejor para no perderla rápido y se evitó al ejército en Cuba combatir a los americanos con todo.
    Tal vez alguna vez sepamos porque Blanco dio órdenes de no apoyar a la Guarnición de Santiago; tal vez alguna vez sepamos porque se mantenían reuniones secretas con los americanos durante la guerra; tal vez alguna vez sepamos porque Montojo hundió su flota en Cavite cuando los americanos se estaban quedando sin munición o porque no se utilizaron todos los cañones terrestres y baterías de costa; y tal vez alguna vez sepamos porque Cervera se encerró en santiago y en vez de utilizar todos los recursos en San Juan fue obligado por Blanco a salir del puerto…tal vez algún día sepamos porque se hundió el orgullo , el poco que quedaba, de una nación que todavía arrastra las consecuencias.
    Saludos

  2. Dani says:

    Mala gestión y errores si, conspiranoias no.

    La flota se envió porque era la única forma de conseguir que llegaran pertrechos a Cuba, isla que era deficitaria en demasiadas materias como para aguantar un bloqueo. Todos los planes de preguerra contemplaban el envio de la flota al Caribe. Eso si, a La Habana, que estaba mucho mejor fortificada y abastecida. Pero se pensaba que estaría bloqueada por los yankees con lo que había que buscar un puerto alternativo. Santiago desde el punto de vista naval era una buena elección ya que es un puerto con una entrada tan estrecha que los yankees jamás podrían pasar. De hecho la US NAVY intentó bombardear a la flota española en puerto sin conseguir nada. El problema era que Santiago estaba muy mal abastecido y las fortificaciones que la rodeaban podían impedir el paso a los mambises pero no a un ejército regular.

    Santiago se intentó reforzar, y ahí está la columna del coronel Escario, que llegó un día tarde.

    Se forzó la salida de la flota porque si se quedaba en tierra caería en manos gringas mientras que si se salía alguna posibilidad había. De hecho el Colón solo fue alcanzado cuando se quedó sin carbón bueno.

    • Gustavo Adolfo Gárriz López says:

      Dani, la flota de Cevera no metió ningún pertrecho en Santiago…es mas, entró en la plaza que peor se podía defender de toda Cuba y donde la rebelión era mas fuerte y que como apuntas era deficitaria en todo y más por el bloqueo de la US Navy.
      De hecho si lees la correspondencia entre Cervera y los dos ministros de marina que le «tocaron» se observa que hay órdenes confusas y contradictorias…eso por no ser «conspiranoico». Los puntos de encuentro del carbón para la flota…en eso hay mucho tomate pero el caso es que Cervera no pudo repostar convenientemente y no quiso salir para ahuyentar al perseguidor del Restormel que lo podía abastecer en parte cuando estaba en Santiago y todavía no estaba sitiado. Para eso mejor quedarse en San Juan de Puerto rico que como se observó repelió con éxito a la flota americana.
      Santiago se reforzó a última hora, casi por amor própio de la guarnición de Manzanillo y la columna Escario que llevó hombres pero no municiones y suministros…a los 20000 hombres restantes de Holguín y Manzanillo y a los casi 80000 útiles del resto de la isla Blanco no les dejó partir en ayuda de Santiago….pese a las quejas de buena parte de la oficialidad. Tuvo casi dos meses y nada se hizo, máxime cuando el periodo de verano se acercaba y los americanos empezaban a sufrir de fiebres y de la mala sanidad peor que los própios españoles.
      Y finalmente se forzó a salir a la flota por una orden directa de Blanco. Que Cervera tardo en cumplir para embarcar a la infantería de marina que combatía en el perímetro de Santiago y sobre todo para salir de día pegados a la costa para minimizar bajas e intentar que algún barco pudiese huir. Santiago todavía no se rindió hasta dos semanas después, el 17 de julio, y una vez rendida el ejército americano estuvo tan tranquilo en el Oriente, hasta que se firmó el armisticio un mes mas tarde el 13 de Agosto…en ese mes atacaron Puerto Rico y tras leves escaramuzas, paseo militar vergonzoso, ocuparon un tercio de la isla.
      La flota española con la marineria, ametralladoras y alguna pieza menor de desembarco usada en las Lomas de S. Juan y con la artillería podía resistir algo mas de lo que lo hizo; de no ser por Blanco que parecía ansioso por finiquitar la flota y poder dar la escusa para pedir la paz…como se hizo. Lo malo es que Cervera no murió y no se pudo responsabilizar en el la derrota.
      Un saludo

  3. Dani says:

    No seré yo quien defienda al General Blanco.
    Pero otro general hubiera actuado parecido. La operatividad o capacidad de movimiento de las fuerzas terrestres eran mínimas. Desde antes de la guerra se sabíaque los yankees desembarcarían en Oriente, ya que era la zona peor defendida, y básicamente se daba por perdida. La estrategia era aguantar en las zonas con mayor guarnición y poco más. Los planes prebélicos establecían el envio de la flota a La Habana para desde ahí realizar una guerra de corso con los cruceros, que se suponía que con su velocidad podrían eludir la persecución de los acorazados gringos.
    Cervera una vez que vio el estado de las defensas «terrestres» de Santiago debió salir antes de quedar encajonado. Que no lo hiciera a tiempo es su responsabilidad. Pero ningún general asumiría la derrota de la flota en tierra, era mejor intentar que esta escapara.
    Sobre Puerto Rico, la guarnición era mínima y se concentró en San Juan para intentar defender lo defendible. Si la guerra se hubiera alargado a los yankees les hubiera costado mucho tomar San Juan.

  4. RBG says:

    El número pinta interesante, como siempre. Aunque me ha causado sorpresa que este en la cabecera de Historia Contemporánea (guerras de los siglo XX y XXI), y no en la de Moderna (que sí trata conflictos del siglo XIX). Entiendo que la Guerra Ruso-Japonesa se tratara en Contemporánea, pero ¿la Guerra de Cuba?, ¿hay algún motivo para tratar el conflicto ahí?

  5. Gustavo Adolfo Gárriz López says:

    No lo creo Dani..con weyler en Cuba es seguro que a los yankees no les sale tan barato.
    Te doy la razón en que la operatividad y capacidad de nuestro ejército en cuba era muy deficiente, sobre todo en Oriente donde llegaba todo suministro por mar a causa del mal estado de los caminos, las pocas vías que existían en la zona y por la acción de la guerrilla cubana. el problema de santiago mas que los hombres era que no había con que alimentarlos y municionarlos, solamente un ataque masivo de nuestras tropas en oriente podía echar al mar a los americanos.
    Los planes prebélicos establecían que la base de Cervera fuese Puerto Rico para alejar a los americanos de sus bases y no la Habana, que esta a 100km de Cayo Hueso, y desde allí como dices atacar el tráfico naval….algo que Inglaterra dejó muy claro que no permitiría. Pero eran planes de Febrero. Cervera partió de España a regañadientes sabiendo que no estaban los buques listos por problemas de suciedad de fondos, mal municionados, mal carboneados y como el Colón sin su artillería principal. partió sin órdenes claras y las que se le dieron fueron de todo…empezando por mandar la flota sin carboneros suficientes y mandarlos detrás…en fin. Para colmo de males se entera que Puerto Rico ha sido atacado y del desastre de Cavite y piensa que bloquean su destino. Todavía sin carbonear suficientemente llega hasta Santiago, sin recibir la última orden de Bermejo antes de su cese que le ordena volver. El nuevo ministro de Marina, Auñón, no actua mucho mejor que Bermejo y le prohiben, el y Blanco; no desmontar piezas de los buques para defender Santiago ni desembarcar a la marinería para defender el perímetro.Le instan a esperar una ocasión, para luego salir de inmediato…y justamente después de Las Lomas de san Juan en la cual los americanos sopesan la retirada ante las bajas y por la llegada del periodo de lluvias y enfermedades…
    Hay cosas muy raras Dani, como lo de Puerto Rico que si bien tiene una guarnición pequeña no solo no se la concentra sino que se la envía con batallones de milicias que desertan a los primeros tiros, dejando a los regulares vendidos.La única defensa real es en la linea del Asomante donde los americanos están detenidos después de apenas 15 días de escaramuzas con unas decenas de bajas por bando. lo único bueno que tenía san Juan era que obligaba a los americanos a operar mas lejos de sus bases, que estaba mejor abastecida y que estaba mejor artillada que Santiago.
    Era una guerra que no podíamos ganar por muchos factores pero no así. Que no nos vendan que se hizo lo que se pudo pues es mas que obvio que no. Perder Cuba pase, pero perder todo es una jugada que regalamos a los americanos en la guerra y en París…aunque puede que eso salvase a la Monarquía… o eso es lo que se dice.
    Estamos de enhorabuena por la calidad de los articulistas y pronto leeremos lo que opina por ejemplo D. Agustín Ramón Rodriguez Gonzalez de la batalla de Santiago
    Un saludo

  6. Dani says:

    Las órdenes a un almirante nunca pueden ser taxativas y menos en unos momentos en los que las comunicaciones se limitaban a los cables telegráficos transoceanicos. Un almirante siempre debe usar de su iniciativa personal. Con otro almirante al mando la guerra se podía haber alargado.
    Yo con planes de preguerra no me refiero a las decisiones tomadas poco antes del comienzo, sino a lo «planeado» años antes del conflicto. Porque como se dice hoy día, la hipótesis de conflicto contemplaba la guerra contra EE.UU. por Cuba. Y los planes siempre fueron que la flota operara (o al menos eso es lo que he leído) desde La Habana, que estaba muy bien artillada y contaba con las mejores instalaciones portuarias disponibles en el Caribe.
    De mojados al rio, una vez empezada la guerra lo que dijeran los hijos de la pérfida nos la traía al pairo, pero una vez perdida la única flota con capacidad operativa era ilusorio pretender continuar la guerra. Pero es que una buena porción de la flota mercante española había sido capturada por los gringos en las primeras semanas de la guerra.
    Weyler seguramente hubiera intentado combatir más. Pero ya desde España propuso que se invadiera EE.UU. con 40.000 hombres, lo que era una quimera.
    En fin, son muchos años leyendo todo lo que pillo sobre esta guerra con la misma conclusión siempre; atajo de incompetentes. Porque vale que los medios podían no ser los mejores, pero es que no se les sacó ningún partido.

  7. Gustavo Adolfo Gárriz López says:

    No opino igual Dani. Los Almirantes como estas apuntando deben poder hacer uso de su iniciativa pero a Cervera no se le dejo y una orden es una orden…además nadie quiso sustituir a Cervera, por algo sera, pues seguramente se veían con las manos atadas. Encerrarse en la Habana a 100 km de una de las principales bases americanas nos ponía en la misma tesitura si la flota no podía operar . el problema es que no podíamos operar porque nuestros buques para ser mas rápidos necesitaban de un mantenimiento y de munición efectiva…y luego de salir habría que hacerlo combatiendo sin torpederos y fuera del radio de acción de nuestra artillería que era la única opción frente a la US Navy…y salir para que, si no podíamos atacar el tráfico americano. Esta claro que era mejor opción que Santiago, pero nos abocaba a una guerra larga y no estábamos por ello…pero claro, antes había que llegar y Cervera no tenía carbon para hacerlo y menos en modo económico desde Curasao cuando pensando San Juan bloqueado llego a Santiago. Para eso mejor Puerto Rico y meter tropas saltando el bloqueo o ir a canarias o la península dando a los americanos el problema con sus pesados navíos fuera de su radio de acción.
    ¿ Que nos traía al pairo lo que opinase Inglaterra?, ya, seguro. Fueron vitales en la victoria americana porque es mas que probable que les incitasen ellos, sobre todo en el Pacífico. La Pérfida nos cortó las alas impidiendo el corso que era nuestra única opción frente a los acorazados americanos; nos impidió artillar hasta el Estrecho de Gibraltar bajo amenaza de guerra; avituallo a los americanos en el Filipinas que operaban con su base mas cercana en Hawaii; Impidió el paso de Cámara por Suez y que carboneasen allí nuestros barcos que de llegar a Manila hubiesen barrido a los americanos…¿ estas seguro de lo que dices?.
    En cuanto a la mercante española era de las tres primeras marinas del mundo en tonelaje y los americanos capturaron un número pequeño de ella…y lograron burlar el bloqueo muchas veces. Encima artillando algunos barcos eran perfectos corsrios…pero claro, Inglaterra y que no quería problemas de suministro que le llegaban vía EEUU..
    Weyler no propuso invadir EEUU sino atacar Cayo Hueso y el tráfico de Florida y el Golfo para dispersar los recursos americanos. Uno de los graves problemas que tenían los americanos eran que apenas contaban con instalaciones costeras y que gasta tener preparado un ejército enorme pasarían meses y España tenía casi 200000 enfrente…a 100km. Era ganar tiempo para enfriar la opinión pública americana y que Inglaterra les presionase para llegar a un acuerdo. Y si nos ponemos en la situación de Weyler a la defensiva, te aseguro que no desembarcan en Daiquiri sin bajas y menos todavía pasan de los Altos de Sevilla en las Guásimas para acabar muriendo de paludismo y vómito negro en 4 meses…como les había pasado ya antes a los británicos en 1797. Eso sin contar que hubiese concentrado a los soldados de oriente para atacar en fondo.
    Llegamos a la misma opinión en que no se utilizaron los recursos adecuadamente. Pero lo que cada vez veo mas, conspiranóico que es uno, es que tal cumulo de errores parecen estar debidamente «preparados» en parte.
    Cavite nos hundimos nosotros los barcos; Santiago preparamos un tiro al blanco; 200000 hombres ociosos en el resto de la isla de Cuba 3 meses., mientras 20000 combaten a los guerrilleros y americanos en Oriente; en Filipinas se arma a los Tagalos y en vez de concentrar tropas se dispersan por todo Luzón; en Puerto Rico…de risa.
    Saludos

  8. Dani says:

    Decía lo de; de mojados al río, porque la actitud de GB no podía ser más antiespañola y proyankee, así que….
    Si, la propuesta de Weyler ya sabía que no era una invasión para quedarse con Florida. Pero no dejaba de ser una quimera.
    Sobre la flota mercante española, yo había leído lo contrario, que la acción de la flota gringa había apresado a buen número de barcos, pero puedo estar equivocado ya que fue algo que leí hace tiempo y puedo recordarlo mal o que el autor estuviera mal informado.

    Yo también me he preguntado más de una vez sino hubo una conspiración para cubrir el expediente y que pareciera que hacíamos algo pero perder la guerra lo más rápido posible. Pero hoy día no comparto esa opinión. Creo que hubo icompetencia y errores pero ninguna conspiración. Simplemente con que Cervera se hubiera quedado en San Juan la guerra hubiera durado mucho más.

  9. Gustavo Adolfo Gárriz López says:

    Por supuesto que GB tenía una posición antiespañola, no hay mas que ver el «destino manifiesto» y la constante ayuda a los EEUU. GB pensaba, tal vez con razón; que España tenía perdidas sus colonias/provincias ultramarinas…la cuestión era que mejor perderlas con naciones aliadas que contra enemigas.
    Lo de Weyler podía ser una quimera pero el canguelo que existía en EEUU sobre un posible raid era muy real y con eso bastaba para distraer esfuerzo bélico.
    La flota española mercante de la época era de las mas importantes del mundo y si bien tuvo sensibles pérdidas , para nada fueron catastróficas, de hecho se mantuvo cierto tiempo entre las mas importantes.
    En cuanto al tema conspiranoico me pasa al revés que a ti. La guerra no era deseada por España y opino que fue una huida hacia adelante. Tal vez se pasaron de previsión y esperaban perder solamente Cuba, el problema es que se lo puso tan facil a los EEUU que entre eso y presiones inglesas, que acabaron por presionar militarmente a España, acabaron quedándose con todas nuestras provincias ultramarinas ;salvo los archipiélagos que vendimos a los alemanes en 1899.
    Un saludo Dani

  10. kelm says:

    Alocución de Cervera:
    «Ha llegado el momento solemne de lanzarse a la pelea. Asi nos lo exige el sagrado nombre de España y el honor de su bandera glorioso. He querido que asistáis conmigo a esta cita con el enemigo,luciendo el uniforme de gala.
    Se que os extraña esta orden,porque es impropia en combate,pero es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades,y no creo que haya momento mas solemne en la vida de un soldado que aquel en que se muere por la Patria.
    El enemigo codicia nuestros viejos y gloriosos cascos.Para ello ha enviado contra nosotros todo el poderio de su joven escuadra.
    Pero solo las astillas de nuestras naves podra tomar,y solo podra arrebatarnos nuestras armas cuando,cadaveres ya,flotemos sobre estas aguas ,que han sido y son de España.
    ¡Hijos mios!El enemigo nos aventaja en fuerzas,pero no nos iguala en valor.
    ¡Clavad las banderas y ni un solo navio prisionero!.
    Dotacion de mi escuadra:¡Viva siempre España!.
    ¡Zafarrancho de combate,y que el Señor acoja nuestras almas!»

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