Cuando hablamos del uso de vehículos o carros en el combate siempre nos viene a la cabeza el s. XX con los grandes blindados como el Merkava, el Tiger, el T-34 o tantos otros.

Pero, el uso de vehículos en la guerra es tan antiguo como la propia historia. Al fin y al cabo, el uso de éstos ha tenido una finalidad muy parecida: romper las filas enemigas en una carga y sobrepasarlo arrojando proyectiles. A continuación, vamos a conocer algunos de los primeros ejemplos de carro y las principales campañas en las que participaron, hasta llegar a la idea que hoy tenemos de ellos.

Como casi todo, nuestra historia comienza en lo que se conoce como Creciente Fértil (Mesopotamia y Egipto), aunque ya tenemos testimonios previos en la India y los pueblos protoiranios. El primer testimonio escrito y representado del uso del carro en un conflicto es la batalla de Qadesh (II milenio a.C.). Aunque aparecen representados con anterioridad en el Estandarte de Ur, éstos aparecen en un desfile y con cuatro ruedas, no en acción y con disposición propiamente militar.

En esta batalla se enfrentaron las huestes de Ramsés II y las tropas hititas  de Muwatalli II. Según estos testimonios, en la batalla participaron entre 5000 y 6000 carros, 2500 en el bando hitita. Este ejército era muy temido y tenía un control total del campo de batalla hasta que, según crónicas egipcias, Ramsés cargó con su carro y la guardia de élite para romper el cerco enemigo y acabar imponiéndose.

Tras la supuesta derrota hitita, se firmó el primer acuerdo de paz de la historia. De este tratado se han encontrado restos tanto en el bando hitita como en inscripciones egipcias. Tras esta gran batalla, el Egipto faraónico controlará como potencia hegemónica la zona y demostrará su poder en sucesivos conflictos. Pero las guerras no sólo se ganan en los campos de batalla sino también con la propaganda. Esto es algo que aprovechó Ramsés y, aparte de publicar el famoso tratado de paz, llenó los muros de frisos conmemorativos en el que se ve al faraón cargando con su carro y disparando su arco.

Cuentan fuentes griegas que Ramsés llegó a tener 27000 carros en su ejército y que se dividían en compañías dependiendo de su utilidad: combate, más pesados, y de comunicación y exploración, más ligeros. La disposición del carro de guerra egipcio era muy sencilla: el auriga que controlaba el carro y un arquero tras él que atacaba a los enemigos. Normalmente, tras los cargos aparecía la infantería que remataba a los heridos y los neutralizaba cuando estaban dispersos.

El gran poderío egipcio comenzó su declive pero las ruedas de los carros siguieron girando y nos trasladan a una región no muy lejana. Se atribuye al rey asirio Asurnasirpal II la creación de los carros pesados. Éstos, debido al avance de la caballería, fueron reforzados y el número de caballos de tiro fue doblado, por otro lado, se desarrolló la técnica del carro falcado. Ya no sólo se usaba el carro para arrojar proyectiles y se aumenta el número de soldados sobre el mismo. Además, la maniobrabilidad del carro disminuye y no son tan móviles como los egipcios pero si ganan velocidad de carga.

Tras el dominio asirio, los persas mantuvieron el uso del carro de guerra pero serán las falanges macedónicas y su caballería derrotaron a estos ejércitos y demostrarán que la falange es más poderosa que una carga de carros. Esto no impide que en Occidente se usaran estos carros de combate. Pero eso lo veremos en el próximo artículo.

Sigue en Usos de vehículos de combate en la historia (II). El carro llega a Europa

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