Con la derrota de los cruzados en Tierra Santa, el estado musulmán más poderoso de la época, el imperio otomano, dio inicio a la gran empresa de conquistar Constantinopla y de seguir avanzando hacia el norte hasta el valle del río Danubio, con la intención de apoderarse de los Balcanes y de conquistar Viena.

Para lograr estos objetivos, el sultán otomano Murad I, debía conquistar primero el reino independiente de Serbia. A tal fin, buscó aprovecharse de las rivalidades endémicas que había en los territorios balcánicos. Había mucho en juego. Una victoria otomana sobre los serbios llevaría el Islam al corazón de Europa, mientras que una victoria de los serbios y sus aliados contra los turcos quizá inyectara un nuevo vigor al decadente Imperio Bizantino, ¿y quién sabe?, quizá un nuevo entusiasmo por la cruzada contra el Islam.

Murad I hizo grandes preparativos antes de iniciar su ofensiva. Entre ellos se contaban la negociación de tratados de paz con Venecia y Génova, que ofrecieron tropas mercenarias en su ayuda.

En la primavera de 1389 Murad I puso en marcha a su ejército en dirección norte, desde Phiippoupolis (Plovdiv) a Intiman, a continuación siguió por Velbuzd (Kyustendi) y Kratovo. El 14 de junio Murad llegó con sus tropas a Pristina. Mientras tanto, el príncipe serbio Lazar Hrebeljanovic reunió apresuradamente una coalición de serbios, bosnios, albanos y valacos en Nis. Al saber de los movimientos de Murad, Lazar trasladó su ejército a Kosovo, un importante cruce de caminos cercano a Pristina.

Murad I

Buena parte de la información disponible sobre la batalla de Kosovo es especulativa. El ejército de Murad, incluidos sus mercenarios, ascendía probablemente a entre 27.000 y 40.000 hombres, con una caballería de al menos 8.5000 jinetes. En general los turcos iban mucho mejor armados y equipados que los serbios. La fuerza de Lazar era menos numerosa, probablemente entre 12 y 13 mil hombres, la gran mayoría serbios. Lazar solo disponía de unos miles de hombres a caballo e iba al frente del grueso del contingente serbio. El resto marchaba a las órdenes de los nobles serbios Vuk Brankovic y Vlatko Vukovic.

Las fuerzas serbias fueron formadas en un campo de Kosovo a unos 5 kilómetros al noroeste de Pristina. Lazar se puso al frente del centro serbio, Vuk se hizo cargo del ala derecha y Vlatko del ala izquierda. La caballería serbia fue desplegada al frente, y en los flancos fueron situados escuadrones de caballería ligera armada con arcos y flechas.

Murad mandaba el centro otomano, mientras que su hijo Bayazid se encargaba del ala derecha, y su otro hijo Yakub, de la izquierda. En las alas había unos 1.000 arqueros. Los jenízaros se situaron en el centro, delante del sultán y de su guardia.

La batalla dio comienzo el 15 de junio de 1389, día de San Vito (celebrado el 28 de junio según el calendario gregoriano). Los arqueros de Murad dispararon sus flechas contra la primera fila de la caballería serbia, que entonces formó una gran cuña y cargó contra la línea otomana.

Aunque los serbios obtuvieron algún éxito inicial en el ala izquierda turca, fueron rechazados en la derecha y en el centro. Bayazid consiguió el triunfo en la batalla dirigiendo un contraataque decisivo que siguió a la carga inicial serbia. Otro factor de la victoria otomana fue la huida de Vuk y de sus tropas en un momento decisivo de la batalla, quizá impulsado por la necesidad de poner a salvo a parte de las fuerzas serbias quizá por traición. .

Aunque bien protegido por sus jenízaros, el sultán Murad I murió durante la batalla o a su término, supuestamente a manos del serbio Milos Obilic. Los testimonios difieren sobre como ocurrió. Según unos, pidió audiencia al sultán presentándose como un traidor, según otros, se hizo el muerto en el campo de batalla y cuando pasó el sultán lo atravesó con su espada. La tumba de Murad I se puede ver todavía hoy en el paraje donde tuvo lugar la batalla.

Bayazid que sucedió a su padre, mandó llamar de inmediato a Yakub y ordenó que lo estrangularan para evitar que pudiera convertirse en un pretendiente al trono. El príncipe Lazar fue hecho prisionero y posteriormente ejecutado.

La batalla de Kosovo es considerada por los serbios como un acontecimiento mítico de su historia, un símbolo del nacionalismo serbio y de la resistencia contra la dominación extranjera Aunque la batalla produjo una pausa en el avance turco debido a que Bayacid tuvo que volver  para ser coronado sultán, las pérdidas serbias en la batalla fueron catastróficas, y Serbia no fue capaz de recuperarse rápidamente.

Aunque continuó habiendo alguna resistencia serbia, muchos nobles fueron obligados a casar a sus hijas con turcos, a pagar tributo y a proporcionar hombres para el ejército. Durante los siguientes 70 años Serbia sería un estado vasallo del sultán otomano.

Si te gustó, te puede interesar Tercios de España – La Bravuconada del Mallorquín Lorenzo Puche en el Sitio de Malta

  1. Dani says:

    Hubo una cruzada en la que los servios fueron aliados de los turcos. Y unos aliados importantes. Pero no les importaba demasiado ya que los cruzados eran cristianos latinos que por el camino fueron maltratando a cristianos ortodoxos.

    • Federico says:

      Agradezco me hayan ilustrado sobre esta batalla, ya que me interesaba informarme sobre élla…pero lo que no queda claro por el texto es quién ganó, si los serbios (como insinúa el artículo inicialmente ) o los turcos.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.